República Centroafricana, más tropas foráneas a la vista

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tropasWaldo Mendiluza

Al menos cuatro mil militares y policías extranjeros adicionales pudieran llegar en las próximas semanas a la República Centroafricana, la fórmula de Naciones Unidas para tratar de detener la violencia entre musulmanes y cristianos que azota a ese país.

El pasado jueves, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, propuso al Consejo de Seguridad el envío de tres mil efectivos foráneos para reforzar a los más de seis mil de la Unión Africana y Francia ya desplegados desde finales de 2013, quienes hasta ahora no han podido frenar el conflicto.

También esta semana, la Unión Europea manejó la variante de despachar mil uniformados, en lugar de los 500 previstos luego de la luz verde dada por el Consejo hace varios días.

Para Ban, lo ideal sería formar una Misión de Naciones Unidas en la República Centroafricana, donde a principios de diciembre escalaron los choques intercomunitarios en el entonces ya convulso país, con saldo de miles de muertos y casi un millón de desplazados.

Sin embargo, la nueva fuerza tomaría demasiado tiempo en activarse, lo cual resulta contraproducente ante la gravedad de la crisis, que requiere de acciones inmediatas, estimó.

Por otra parte, advirtió que pese al compromiso mostrado por la presidenta interina Catherine Samba-Panza con restaurar la autoridad del Estado, la falta de presupuesto y de recursos, combinada con la pobreza imperante, afectan de manera severa sus posibilidades de lidiar con la crisis.

El secretario general atribuye el limitado éxito de las tropas africanas y de intervención francesas en el terreno a su poca cantidad, en comparación con la magnitud del conflicto, marcado por la crueldad y la creciente organización de las milicias exSéléka (musulmanas) y anti-Balaka (cristianas).

En la palestra están algunos desmanes o errores cometidos por los militares extranjeros, relacionados con denuncias de participación en asesinatos y en desarmes, que expusieron aún más a sectores de la población a la sed de venganza rival, cuestiones señaladas por expertos de Naciones Unidas en derechos humanos.

Unas cuantas semanas después de las revelaciones y del anuncio de pesquisas, el tema no ha vuelto a mencionarse, al menos en público.

La propuesta del secretario general incluye, además del incremento de tropas, que todas las fuerzas internacionales respondan a un comando coordinador, bajo prioridades como: detener la violencia, proteger a civiles, evitar nuevos desplazamientos y crear un ambiente seguro para la distribución de ayuda humanitaria.

También el suministro la logística requerida por los militares de la Unión Africana, el respaldo tangible al gobierno de transición, el impulso al proceso de reconciliación nacional y el aporte financiero para hacer llegar la asistencia a las víctimas del conflicto.

Por su parte, la secretaria general adjunta Valerie Amos concluyó el jueves una visita de tres días a la República Centroafricana.

Según explicó, los enfrentamientos y actos de venganza entre musulmanes y cristianos limitan la distribución de ayuda humanitaria, la cual necesitan con urgencia dos millones 500 mil personas, más de la mitad de la población.

Amos llamó a detener los choques protagonizados por los exrebeldes Séléka y los anti-Balaka, responsables de «crímenes horrendos contra inocentes e indefensos civiles».

La Organización asegura que los asesinatos, mutilaciones, abusos sexuales, destrucción de poblados enteros y el reclutamiento de niños soldados forman parte de la realidad local, marcada por la inestabilidad desde finales de 2012, con el agravante del golpe de Estado de los Séléka en marzo, cuando derrocaron a Francois Bozizé.

De acuerdo con la diplomática británica, en una visita a Bossangoa, capital de Ouham, una de las 14 prefecturas del país, pudo apreciar el impacto de la violencia.

Vimos allí poblados enteros devorados por las llamas, y escuchamos testimonios de violaciones de los derechos humanos, dijo Amos, quien estuvo acompañada por el director ejecutivo de ONU-Sida, Michel Sidibe, y la comisionada de la Unión Africana para Asuntos Políticos, Aicha Abdullahi, entre otros.

Ante las alegadas violaciones en el conflicto, Naciones Unidas activó el mes pasado una Comisión Investigadora, la cual llegará la próxima semana a la República Centroafricana para desarrollar su labor.