República Centroafricana a las urnas después de tres años de violencia

0
442

election centreafriqueDos millones de centroafricanos están convocados a votar  en las urnas a un nuevo presidente después de tres años de violencia interétnica e inestabilidad.

Las elecciones presidenciales tuvieron que ser aplazadas en varias ocasiones a causa de la inseguridad en el país, donde los electores se registraron ahora de forma masiva en las listas de votaciones.

Previstas para celebrarse anteriormente el día 27, las justas fueron aplazadas hasta este miércoles por la falta de formación de agentes electorales.

Algunos funcionarios cometieron errores en el referendo constitucional del 13 de diciembre y se notificaron dificultades para transportar las papeletas de voto al interior.

Unos 30 candidatos compiten por el poder, aunque tres nombres sobresalen entre los pretendientes: Anicet Georges Dologuélé y Martin Ziguélé, ambos exprimeros ministros del fallecido presidente Ange-Félix Patassé, y Abdoul Karim Méckassoua, varias veces ministro del exgobernante François Bozizé.

Además de elegir al presidente, los centroafricanos votarán los miembros de la Cámara legislativa entre mil 400 candidatos.

Para garantizar la seguridad durante el sufragio, soldados de la Misión de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (Minusca) y franceses de la operación Sangaris colaboran con las autoridades de la transición y fuerzas nacionales.

La violencia intercomunitaria en esta nación mantuvo al borde de la deshonra a África y a la comunidad internacional.

Regatos de sangre tiñeron este pequeño país desde que el 24 de marzo de 2013 la coalición insurgente Séléka (alianza en lengua sango), tomó el Palacio Presidencial en Bangui y Bozizé, cuestionado por la ilegitimidad de su régimen, huyó a la República Democrática del Congo.

Con saña, desorganizadas milicias Séléka, en su mayoría musulmana, y cristianas antiBalaka no se dieron tregua entre ellas y contaminadas por el crimen, emplazaron a la muerte bajo disparos de fusiles, linchamientos, palizas y cisuras de machetes y cuchillos.

En tres años, esta nación registró incontables niñas y niños huérfanos, y más de la mitad de la población se vio necesitada de urgente asistencia humanitaria.

Por la violencia religiosa, uno de cada cinco centroafricanos (son 4,6 millones) huyó o se desplazó a países vecinos.

Bajo ese escenario, el 23 de enero de 2014 la exalcaldesa Catherine Samba-Panza ocupó la presidencia de transición, al sustituir al exjefe de los rebeldes de Séléka Michel Djotodia.

Samba-Panza tuvo muy buenas intenciones, pero no pudo detener la espiral de violencia y, menos aún, cerrar las puertas del pasado y encender lucernas de reconciliación y paz.