Renuncia mediador de ONU en crisis en Burundi

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Said DjinnitEl enviado especial de las Naciones Unidas para la región de los Grandes Lagos, Said Djinnit, mediador en la crisis política que azota a Burundi, renunció al cargo, informaron fuentes del organismo internacional.

Según el vocero de la Misión Electoral de la ONU en este país africano (Menub), Vladimir Monteiro, aunque Djinnit abandonó su papel de mediador seguirá siendo el enviado especial de la organización en los Grandes Lagos.

La oposición burundiana acusaba al diplomático de ser parcial a favor del gobierno de Pierre Nkurunziza y solicitó en varias ocasiones su sustitución.

Medios periodísticos aseguran que esta dimisión podría ser un duro golpe para el proceso electoral, si se tiene en cuenta la necesaria demora para encontrar otro intermediario.

Para las autoridades, será difícil elegir a otro y más aún que la oposición no lo cuestione.

Las fuentes temen que con el fin de la mediación de la ONU se vuelvan a postergar las elecciones.

Un decreto presidencial emitido ayer indica que los comicios legislativos y regionales de Burundi serán realizados el próximo día 29 y las presidenciales el 15 de julio.

Previstas para el 26 de mayo, las parlamentarias fueron postergadas inicialmente para el 5 de junio, sin embargo después quedaron sin fecha por la crisis que el país enfrenta por la intención de Nkurunziza de presentarse a un tercer mandato.

Las presidenciales estaban marcadas en un inicio para el próximo día 26 y también la Comisión Electoral propuso prorrogarlas para el 15 de julio.

Esa junta sostuvo una reunión con diferentes actores políticos y sociales, pero sin la presencia de la oposición que, a través de uno de sus líderes, Charles Nditije, afirmó que ese órgano perdió legitimidad tras la renuncia y huida del país de cinco de sus integrantes.

Argumentó que sin esos elementos las decisiones de la Comisión son legalmente nulas.

Los opositores consideran que la aspiración de Nkurunziza viola la Constitución y el acuerdo de paz de Arusha que puso punto final a la guerra civil en Burundi (1993-2006).

Hasta el momento por las manifestaciones en las calles de esta capital se registran unas 40 muertes, alrededor de 460 personas heridas y más de 100 mil burundianos huyeron a países vecinos por temor a la violencia.