Reina confusión en República Democrática del Congo por gobierno nuevo

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La confusión reina en la República Democrática del Congo un día después del término constitucional del mandato del presidente Joseph Kabila, mientras el nuevo primer ministro Samy Badibanga llama a la calma.

Cerca de la medianoche, Kabila nombró un nuevo gobierno, haciendo oídos sordos a la mayoría de la oposición y diversos sectores sociales que reclaman su salida del poder.

La designación de Badibanga fue parte de un acuerdo entre el ejecutivo y sectores minoritarios opositores que en octubre pasado pactaron permitir que el mandatario siguiera en el poder hasta la elección de un sucesor en los comicios aplazados para abril de 2018.

El Primer Ministro y los demás miembros del gabinete, entre los que hay contrarios al jefe de Estado saliente, fueron recibidos por disparos en varias ciudades, la mayoría de ellas ocupadas por el ejército, la policía y tropas de Misión de Naciones Unidas (Monusco).

Badibanga es un disidente de la Unión para la Democracia y el Progreso Social, cuyo jefe Étienne Tshisekedi exhortó a los congoleños desconocer a Kabila como presidente y a manifestaciones pacíficas.

Con varios centenares de detenidos en la capital, Kinshasa, y en otras urbes como Goma, la segunda en importancia, la mayoría de la población se refugió en sus viviendas.

‘No es el final del mandato de Kabila, es un nuevo punto de partida para llevarnos a las elecciones’, comentó el consejero de Kabila, Barnabé Kikaya Bin Karubi.

‘Quiero hacer un llamamiento a la calma, la paz, la tranquilidad en todo el territorio de la República’ dijo a la prensa Samy Badibanga, instando a las fuerzas del orden a demostrar disciplina y moderación en el cumplimiento de su misión.

Varios partidos presionan para que los comicios se realicen en 2017 y no en 2018 como pactaron en octubre el gobierno y minorías opositoras.

La Comisión Nacional Electoral alegó dificultades técnicas cuando aplazó en septiembre pasado los comicios, lo que provocó protestas que se saldaron con 30 muertos, y de las que Kabila culpó a la oposición.

Fuentes de la ONU describen la situación como de calma, pero existe tanta tensión que cualquier incidente podría desencadenar estallidos de violencia.

Entretanto, tres relatores de derechos humanos de Naciones Unidas urgieron a Kinshasa levantar las prohibiciones de manifestarse en vigencia desde hace un año, al considerarlas abusivas y lesivas a los derechos ciudadanos.

Kabila dirige el país desde 2001 cuando fue asesinado su padre, Laurent-Désiré Kabila, y luego venció en las elecciones presidenciales de 2006 y 2011.