Refugiados somalíes en Etiopía, inversiones que transforman vidas

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Por Richard Ruíz Julién
La asociación establecida entre el gobierno de Etiopía y las agencias de Naciones Unidas puntúa hoy, en opinión de expertos, como una de las más efectivas en cuanto al empoderamiento de refugiados y otras comunidades vulnerables.

Hace dos años, las aspiraciones de muchos de los residentes de la región somalí, en el este del país, parecían sucumbir bajo el árido desierto que cubre esa zona.

La agricultura, principal fuente de ingresos y alimentación para la ciudadanía, carecía de incentivos y programas que le permitieran repuntar en medio de condiciones climáticas y geográficas tan adversas. 
No obstante, el acuerdo con la Fundación IKEA, que trabaja en coordinación con el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur), transformó muchos de los suelos en tierras agrícolas valiosas.

‘Antes que se construyera el canal, solo había arbustos aquí’, comentó a Prensa latina Ibrahim Abdi Farah, presidente del Programa de Irrigación de la Comunidad Anfitriona en el campo de refugiados de Kobe.

‘No podíamos cultivar nada. Apenas era suficiente para comer, y mucho menos para vender’.

Ahora cerca de dos mil personas están recuperando su independencia, detalló Farah.

Bajo la colaboración establecida, se han construido unos 20 mil metros de canales de riego con el agua proveniente de los ríos cercanos.

Utilizando las mismas semillas, herramientas y capacitación, los refugiados somalíes y los lugareños están trabajando la tierra juntos.

‘Todos somos hermanos y hacemos actividades en perfecta unidad. Les dimos esta oportunidad porque antes solían confiar sólo en la asistencia, mientas en la actualidad pueden autoabastecerse y ayudar a otros también’, puntualizó el funcionario.

El programa es parte de una respuesta más amplia a los movimientos de solicitantes de asilo, que exige un mayor énfasis en la autosuficiencia junto con alianzas sólidas y una amplia gama de actores involucrados.

El enfoque apuntala un nuevo pacto global sobre el tratamiento a las personas que viven bajo esa condición, el cual se espera sea adoptado por la Asamblea General de la ONU.

Gracias al proyecto, los agricultores siembran 13 cultivos diferentes, desde tomates hasta cebollas, que se venden en mercados de toda la nación, manifestó a esta agencia el presidente de la comunidad anfitriona, Mohamed Kulow Hassan.

‘Mi sueño es que Melkadida siga desarrollándose así en el futuro y que se convierta en una gran ciudad’.

Para el refugiado somalí Dahaba Hassan Ibrahim y su familia tener una parcela de tierra exitosa, y los ingresos que aporta, ha salvado sus vidas.

‘Esta granja me ha dado libertad. Antes mis días dependían de vender vegetales y del apoyo humanitario que recibíamos para cubrir las necesidades de mis hijos. Ahora puedo comprar todo lo que necesito’.

El proyecto apoyado por el Acnur y la Fundación IKEA también ayuda a mantener a muchos jóvenes en las escuelas y permite que algunos, como Iqra, de 20 años, continúen sus estudios en la universidad.

‘Quiero aprender a administrar, para resolver los problemas continuos en mi lugar de nacimiento’, aseguró. ‘Si me convierto en presidente de Somalia, abriré más centros de enseñanza, ese es mi deseo, mi sueño y lo haré’.