Reflexionan sobre 23 años de democracia en Sudáfrica

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Abril resonará siempre en los corazones de los sudafricanos como el mes en que dimos los primeros valientes pasos en nuestro largo viaje hacia la democracia, expresó el ministro de Arte y Cultura, Nathi Mthethwa.

En un artículo difundido aquí en medios locales, Mthethwa reflexionó sobre el significado de un mes en el cual se inscribió la fecha del 27 de abril de 1994, cuando ‘millones de sudafricanos, tanto blancos como negros, votaron, la mayoría por primera vez’.

En ese momento triunfante -subrayó-, el sueño de la libertad por la que tantos lucharon y murieron finalmente se volvió tangible.

Añadió el ministro que ese instante ‘marcó el nacimiento de nuestra nueva nación de las cenizas de la subyugación del apartheid (doctrina de la separación de razas)’.

Recordó que tal punto de inflexión en la historia nacional dio nacimiento a la libertad y a la democracia constitucional. ‘También fue la primera vez que izamos la nueva bandera, que ahora se erige como un orgulloso faro de nuestra unidad en la diversidad’.

Dado que nuestra lucha fue larga y dura, nunca debemos olvidar que la Sudáfrica del apartheid fue definida por la relación distorsionada de opresores y oprimidos, sentenció Mthethwa al acotar que ‘el nuestro era un país devastado por divisiones sociales, raciales, étnicas, de género y económicas, entre otras’.

Era una nación donde las líneas entre blanco y negro se inscribían geográficamente en el paisaje a través de extracciones forzadas, la creación de bantustanes, donde los caminos, vallas, setos y alambradas determinaban tu destino, comentó el ministro de Arte y Cultura.

Era un país ‘donde una piel blanca se convirtió en un pasaporte para el poder y la prosperidad, mientras que los negros sufrían el destino de la impotencia y la pobreza’, enfatizó.

Generaciones de luchadores por la libertad dieron sus vidas para poner fin a este sistema de apartheid, insistió Mthethwa, quien afirmó que hay una ‘deuda impagable’ con hombres como Oliver Reginald Tambo, cuyo centenario celebran los sudafricanos este año.

Lamentablemente, este gigante de nuestra libertad y liberación nunca llegó a ver en vida su sueño de una Sudáfrica libre y democrática, pero su legado, y el de tantos otros, sigue moldeando nuestra búsqueda de un mañana mejor, señaló.

Hoy, como resultado de un viaje de 23 años, estamos dando grandes pasos, enfatizó Mthethwa.

Más de cuatro millones de casas se han construido desde 1994 -apuntó-, y 17 millones de personas se benefician de subvenciones sociales, enumeró entre otros logros.

Sin embargo, admitió que si bien esas iniciativas ‘comienzan a abordar la transformación económica’, el hecho es que ‘solo ocho millones de hectáreas de tierra cultivable han sido transferidas a la propiedad de los negros’, refirió al mencionar otros sesgos raciales.

Por lo tanto en este mes de abril ‘vamos a hacer un balance de lo lejos que hemos llegado como democracia’, puntualizó el ministro.

Si bien todavía hay muchos desafíos, las condiciones han mejorado fundamentalmente para millones de sudafricanos, advirtió. ‘Nuestra canción de la victoria es una canción inacabada’, dijo.

Mthethwa instó a enfrentar juntos la triple amenaza de la pobreza, la desigualdad y el desempleo, porque una sociedad plagada de desigualdades económicas, divisiones espaciales y falta de cohesión social no es sostenible.