¿Reconciliación nacional en Angola vs 23 de marzo?

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Por Roberto Hernández Solano
Tras 16 años de paz y reconciliación nacional, Angola podría replantearse varios postulados de ese largo proceso en torno al significado de fechas como la del 23 de marzo de 1988.
El tema retoma actualidad después que la Asamblea Nacional aprobó la víspera por mayoría la ley de modificación de los feriados nacionales y fechas de celebración nacional.

Como en muchos asuntos medulares, de un lado votó el gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) y del otro, el resto de las agrupaciones opositoras con asiento parlamentario.

El 23 de marzo de 1988 las Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola (las extintas FAPLA), apoyadas por tropas cubanas y asesores de la entonces Unión Soviética, derrotaron en Cuito Cuanavale a las fuerzas del régimen del apartheid sudafricano y de la opositora Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (Unita), devenida luego partido político.

Catorce años después fue que se alcanzaron los acuerdos de paz entre el gobierno y la Unita, el 4 de abril de 2002, casi dos meses después de la muerte de su líder, Jonas Savimbi.

Se ponía así fin al conflicto civil que causó más de un millón de muertos y casi cuatro millones de desplazados (tanto en el interior como hacia países vecinos), y que se desató desde la proclamación de la independencia, el 11 de noviembre de 1975.

En términos numéricos, más allá de la destrucción causada, fueron 27 años de guerra contra 16 de paz.

La información oficial da cuenta que la guerra la ganó el pueblo, pero hacia el interior de las familias y de los grupos políticos parece que cada cierto tiempo se revisan heridas -no todas sanadas- y en el silencio se declaran ganadores y perdedores.

Muchos historiadores hablan de que olvidar la historia es condenarse a repetirla. No parece que nadie quiera volver al periodo de 1975 a 2002, pero construir la paz sobre silencios no la hacen más duradera.

La iniciativa parlamentaria, que convirtió el 23 de marzo en feriado nacional, toma en consideración que esa acción bélica influyó más allá del territorio de Angola, al conseguirse la liberación de Namibia y comenzar el desmontaje del régimen racista en Sudáfrica.

Tenemos plena conciencia que la fuerza de nuestra identidad nacional crecerá, porque con la aprobación de esta ley creamos y renovamos un vínculo emocional entre el pueblo, la patria y la nación, expresó Victor Kajibanga al explicar el voto por el grupo parlamentario del MPLA.

‘Quiso la historia que el destino del apartheid fuese decidido en suelo angoleño’, subrayó.

Para diversos legisladores opositores el día (ahora de la Liberación de África Austral) no constituye un factor de unidad de la nación, porque para algunos tiene otro significado.

La Unita llamó a hacer la historia incluyendo fechas de todos los partidos, explicó el diputado de ese grupo Estevao Pedro Catchiungo.

Lindo Bernardo Tito, de la Convergencia Amplia de Salvación de Angola-Coalición Electoral (CASA-CE), dijo que el texto probó la necesidad de recorrer un largo camino en la construcción de consensos y en el reconocimiento de la verdadera historia.

Todavía falsificamos la historia, adulteramos fechas históricas e imponemos la voluntad de los vencedores, añadió Tito.

El presidente del Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA), Lucas Ngonda, dijo que tenía la esperanza de que con el texto se corrigieran hechos históricamente errados.

Los expositores mencionaron términos como falsificación, errores en la interpretación histórica e imposición de los vencedores; ninguno se refirió a algún elemento que contradiga la versión oficial de los hechos del 23 de marzo.

Es lógico que a la Unita le queden sentimientos contra la fecha. En definitiva, en el sur de Angola, perdió la oportunidad de alzarse con el poder mediante las armas.

Pero, ¿por qué CASA-CE y FNLA? Muchos de los directivos del primero militaron en la Unita incluso en la época de la guerra y el FNLA fue el tercer movimiento de liberación contra el colonialismo portugués que después del 11 de noviembre de 1975 combatió armadamente al MPLA.

Mientras que Benedito Daniel, el líder del otro opositor en el legislativo: el Partido de Renovación Social, dijo que no se podían crear fechas de celebración que hieren el sentido de solidaridad del pueblo y contribuyen a la desunión.

Tal vez tenga razón, pero pudo abstenerse.

No parece que este en peligro la paz en el país, ni mucho menos, pero es sinónimo de madurez e inteligencia asumir la historia como fue y no como se hubiera deseado.

Puede que se requieran muchos más años de consensos en Angola, pero es innegable que el 23 de marzo cambió la geopolítica del sur africano.