Raúl Díaz Argüelles, hombre de pocas palabras pero muchas acciones

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rauldiazarguellesPor Osvaldo Cardosa *

Era un hombre de pocas palabras, pero de muchas acciones, realza el general angoleño retirado Luis Pereira Faceira cuando recuerda al comandante cubano Raúl Díaz Argüelles, caído en combate hace 40 años.

«Argüelles fue un hombre valiente y muy preocupado por la formación militar», declara Faceira a Prensa Latina al evocar a su eterno compañero de armas que conoció en octubre de 1975.

Por coincidencia histórica, indica el exjefe de Estado Mayor del Ejército angoleño, «el Comandante murió el 11 de diciembre de 1975, un mes después que el presidente Neto (Agostinho) proclamara la independencia nacional».

Pasaron 40 años, pero Argüelles, así como los internacionalistas cubanos, siguen vivos en nuestras remembranzas, exterioriza el general (r) de cuatro estrellas.

Detalla que el jefe cubano de 39 años «cayó a 12 kilómetros del poblado de Ebo, provincia de Cuanza Sur, al estallar una mina antitanque que destruyó su BRDM (vehículo blindado de transporte)».

Cual intento por avivar la memoria, Faceira se para frente a un enorme mapa de Angola que cubre una pared de su oficina y señala que, aunque lo ha dicho muchas veces, nunca se cansará de contar lo vivido.

«Los jóvenes necesitan conocer la historia, porque sin ella estaríamos carentes de nuestro pasado de lucha y no podríamos prepararnos para el futuro», reflexiona y entrega una revista Patria junto a una foto con Argüelles y otros altos oficiales cubanos.

En esa publicación aparece una entrevista en la que define a Argüelles de «hombre vertical y muy corajudo. Dio la vida por Angola».

Retoma vivencias junto a su amigo de lucha y cuenta que «estaba en Ebo desde octubre de 1975».

Otros combatientes cubanos, que anteriormente estuvieron en Cabinda, Lucala, Samba Cajú y Kifangondo, fueron enviados para ese lugar, donde las tropas invasoras sudafricanas procuraban seguir su marcha hacia Luanda.

Precisa que el Comandante, quien fungía entonces como jefe de las fuerzas cubanas en el país, «estaba conmigo en Puerto Amboim, porque esperábamos un barco que desembarcaría material de guerra».

Después «él se quedó con nosotros hasta el día que murió en combate».

Faceira, quien pertenecía al comando del Frente Centro nombrado por el comandante Xyetu para cumplir una orden de Neto, señala que el enfrentamiento con las tropas sudafricanas al sur de Quicombo obligó la retirada de las Fuerzas Armadas Populares de la Liberación de Angola (Fapla).

En Sumbe, apunta, Argüelles mostró su coraje cuando en una reunión del Comando dijo: «Este municipio es la línea final. Si los sudafricanos nos obligan a la retirada, debemos entrar inmediatamente en la táctica de guerrilla hasta derrotar al enemigo».

Teniendo en cuenta el poderío de las fuerzas invasoras, refiere el general angoleño, «había que tener mucho coraje para tomar esa decisión de no darse por vencido y crear unidades de guerrilla».

Recuerda que en ese momento la independencia nacional estaba en grave peligro y ante el avance del enemigo se decidió sabotear varios puentes.

También se determinó crear un triángulo (tipo embudo) para obligar a las tropas invasoras marchar para Ebo y esperarlos.

«Allí fue donde se montó la defensa y Argüelles siempre estuvo a nuestro lado», recalca Faceira.

Relata que en la Batalla de Ebo, las Fapla y los combatientes cubanos aplastaron a los invasores. Un mes después de la independencia, el Comando de las Fuerzas Populares decidió enviar dos columnas para enfrentar a los invasores sudafricanos.

«Argüelles estaba al frente de una columna en dirección a Morro do Tongo, Hengue y Fábrica de Leche, mientras yo comandaba la otra en dirección a Cela, vía Quissobe», rememora el alto oficial angoleño, quien puntualiza que eran las 14:00 hora local cuando partieron desde Ebo.

Los combatientes de las Fapla y los internacionalistas cubanos estaban animados con los éxitos militares en el terreno. Antes de Hengue, a la vista de Morro do Tongo, el comandante cubano cae gravemente herido cerca de las 16:00 hora local tras el accionar de una mina antitanque.

Después de recibir los primeros auxilios de inmediato fue transferido.

«Llegué a Ebo cerca de las 18:00 hora local y supe de lo sucedido a través de la columna que siguió en dirección a Fábrica de Leche».

Comenta que cuando vio a Argüelles todavía estaba vivo, pero muy mal herido. «Le dí mucho aliento, pero entendí que estaba a punto de morir».

Antes de las 20:00 hora local del 11 de diciembre dejó de latir el corazón del jefe cubano.

Pese a su muerte, las Fapla ni los internacionalistas cubanos bajaron los brazos ni se desmoralizaron, por el contrario, redoblaron los combates hasta el contrario huir en desbandada.

Argüelles era un gran militar y gracias a combatientes como él, el enemigo no consiguió pasar en dirección a Luanda.

Si los héroes de Ebo fueran marcados por la derrota, la independencia hubiera estado en riesgo. Allí «se jugó la sobrevivencia de nuestra patria», subraya el general, quien asegura estar convencido que sin la ayuda internacionalista cubana «hubiera sido imposible la victoria».

Describe que los sudafricanos dejaron en el terreno tanques y otros materiales de guerra pesados. También abandonaron sus muertos.

En manos de la Fapla quedaron cuatro soldados sudafricanos capturados en combate. Fueron llevados a Luanda y presentados a la prensa internacional.

Más tarde el Gobierno los exhibió en Addis Abeba, Etiopía, sede de la Unión Africana (antes Organización de la Unidad Africana).

Sin apenas levantar la mirada y con voz lacrimosa, Faceira define que además de todas sus cualidades como comandante, «guardo en la memoria al jefe cubano desvelado por la formación y preparación de los hombres. Esa preocupación desde el primer día la tuvo presente».

*Corresponsal de Prensa Latina en Angola.