Raila Odinga fustiga intromisión de EE.UU. en crisis keniana

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El líder opositor Raila Odinga exigió a Estados Unidos dejar la hipocresía, respetar la soberanía de Kenya y detener su intromisión en los asuntos internos de este país.
Las críticas abarcaron a otros diplomáticos de potencias occidentales que, al parecer, le solicitaron depusiera su rebelión abierta contra el gobierno del presidente Uhuru Kenyatta, ganador de los comicios de octubre pasado en los que Odinga, líder de la coalición Superalianza Nacional, se abstuvo de participar.

Hemos dicho a estos diplomáticos que deben dejar de ser hipócritas (…) No les interesa la democracia en nuestro país (sino) solo en seguir avenidas de negocios para explotar a nuestro pueblo en beneficio de sus respectivos países, reveló Odinga.

Añadió en ese sentido que ‘ningún keniano jamás le ha dicho a EE.UU. quien debe ser su presidente o al Reino Unido y Alemania quien debe ser su primer ministro. ¿Por qué deben indicar a los kenianos quien es su presidente?’.

A fines del mes pasado Odinga fue declarado presidente alternativo de Kenya en una ceremonia celebrada en un parque de esta capital con la asistencia de miles de sus seguidores y que la Policía se refrenó de impedir a pesar de anuncios previos en ese sentido.

Trascendidos de fuentes opositoras informaron que un grupo de 11 diplomáticos de igual número de Estados Unidos y países de Europa occidental se comunicaron con el líder opositor para que reconozca la legitimidad del presidente Kenyatta.

La información quedó confirmada por la difusión de un comunicado en el cual el embajador estadounidense aquí, Robert Godec, afirmó que ‘la oposición necesita’ aceptar que Kenyatta es el presidente legal ‘como base para el diálogo que muchos kenianos desean’.

El dirigente opositor, cuyas inclinaciones proestadounidenses son notorias, respoendió al texto con la a afirmación de que no reconoce a Kenyatta y que la NSA ‘proseguirá presionando por imponer reformas electorales’.

Odinga asegura que el presidente renovó su mandato gracias a un gigantesco fraude electoral en su favor con la complicidad de la directiva de la Comisión Nacional Electoral, cuyo arresto y destitución solicitó sin éxito al Tribunal Supremo.

El recalentamiento de la situación política keniana hace temer por la repetición de los disturbios nacionales de 2007, también detonados por protestas de Odinga, en los cuales se estima que murieron más de mil 200 personas.