Protestas en Togo persisten pese a diálogo con apoyo de mediadores

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Las protestas callejeras continuaron en las calles de esta capital, pese al anuncio horas antes de conversaciones entre el gobierno y los opositores con mediación de negociadores de los vecinos Ghana y Guinea.
Miles de manifestantes salieron a las calles con las mismas demandas y consignas que enarbolan hace seis meses contra el presidente del país, Faure Gnassingbe, en el cargo desde 2005 tras sustituir a su padre, Gnassingbé Eyadema, quien gobernó durante 38 años.

Los mediadores convinieron con el gobierno y las organizaciones contrarias en celebrar las negociaciones el 15 de febrero, luego de gestiones previas entre las partes para un diálogo sobre una reforma constitucional.

La estrategia de los negociadores está dirigida a terminar con el presente estancamiento político entre el ejecutivo y la oposición, y el empeoramiento de la situación con manifestaciones y huelgas que acumulan ya varios muertos.

El tema central del disenso es la postura opositora de restringir la permanencia en el poder de los presidentes a un máximo de dos mandatos de cinco años, así como introducir un sistema electoral con dos rondas de sufragios.

Los mediadores aseguraron que los líderes de los 14 partidos de la oposición acordaron suspender las protestas públicas, pero ahora estos últimos convocan a nuevas protestas.

‘Es nuestro derecho constitucional protestar y si queremos hacerlo, lo haremos’, declaró el líder de la oposición, Jean-Pierre Fabre, cuyos partidarios mantienen esas acciones antigubernamentales todas las semanas e interrumpen carreteras y vías principales de esta capital.

La tensión política aumentó en la pequeña nación de ocho millones de personas desde agosto, con protestas que congregan a decenas de miles de personas.

Los reclamos se iniciaron tras las reformas constitucionales adoptadas el año pasado por el Parlamento para limitar el número de mandatos presidenciales a dos y cambiar el sistema de votación y así allanar el camino hacia un referendo sobre el tema.

Una coalición de partidos rechaza la propuesta porque los cambios a la Constitución no son retroactivos y permitirían al presidente Gnassingbe extender su gobierno por al menos 10 años.