Primer ministro malgache dimite para buscar salida a crisis nacional

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El primer ministro de Madagascar, Olivier Mahafaly Solonandrasana, anunció hoy su renuncia para facilitar el nombramiento de un jefe de gobierno de consenso que ponga fin a la crisis que vive esta nación insular.

‘Voy a presentar mi dimisión al presidente (Hery Rajaonarimampianina)’, anunció Solonandrasana durante una conferencia de prensa celebrada en esta capital.

Estoy de acuerdo sin ninguna objeción con la reciente decisión del Tribunal Constitucional y por tanto presento mi dimisión para facilitarla porque no quiero ser un obstáculo para Madagascar, apuntó.

Solonandrasana, de 53 años, hizo alusión así al fallo emitido el 25 de mayo por ese órgano de justicia, que instó al mandatario a nombrar un primer ministro de consenso antes del 5 de junio, a cargo de un gabinete que deberá convocar nuevas elecciones generales este año.

Según el fallo, el nuevo Ejecutivo debe reflejar de manera proporcional los resultados de los últimos comicios legislativos, celebrados en diciembre de 2013.

Pero tanto el gobierno como la oposición afirman tener mayoría en el hemiciclo tras numerosos cambios de una bancada a otra desde esa fecha.

Recientemente el ministro de Defensa malgache, general Beni Xavier Rasolofonirina, amenazó con la intervención del Ejército si los políticos no solucionan la actual crisis.

Aunque el fin de semana las partes enfrentadas sostuvieron contactos para buscar una salida a la situación por el momento no hay acuerdos.

Según el legislador opositor Arnaud Tody, el jefe de Estado rechazó los tres nombres propuestos por la oposición como sustituto de Solonandrasana: Christine Razanamahasoa, Roberto Tinoka y Hanitriniaina Razafimanantsoa.

Rajaonarimampianina enfrenta una ola de protestas impulsadas por la oposición, que cuenta entre sus filas a los expresidentes Marc Ravalomanana y Rajoelina Andry.

Las marchas contra el Ejecutivo arreciaron en abril tras los cambios a las leyes electorales, que según sus adversarios, favorecen al mandatario, quien, a su vez, acusa a sus detractores de intentar dar un golpe de Estado.

Aunque el Tribunal Constitucional desestimó partes de la controvertida legislación al estimar que ‘no son conformes’ con la Constitución, los manifestantes decidieron continuar las protestas.