Presidente Muhammadu Buhari sin flores, un año después

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Muhammadu BuhariPor Benito Joaquín Milanés

El mandatario nigeriano, Muhammadu Buhari, no marcha sobre pétalos de rosas hacia el próximo 29 de mayo, aniversario de sus primeros 365 días de investidura presidencial.

Buhari no logró en la etapa la reconciliación, la estabilidad prometida, tampoco mejorar la percepción de seguridad y revitalizar al país.

La ruta hacia el acontecimiento está sembrada de espinas, a pesar de los éxitos de su ejército y de las fuerzas militares de Chad, Camerún y Níger contra la organización terrorista Boko Haram en la cuenca del lago Chad.

Nuevas púas surgieron en el segmento final del primer año de gobierno y cuando la corrupción y los delitos contribuyeron a mantener Nigeria en estado de emergencia, así como causan la peor crisis económica en décadas en detrimento de las finanzas públicas y con el incremento de la escasez de divisas.

De acuerdo con medios de prensa Nigeria pierde anualmente una suma superior a los dos mil 180 millones por el robo a escala industrial de su principal rubro económico, el petróleo.

Tales ingresos son utilizados, en gran parte, como fuente de financiamiento de la nueva oleada de violencia en el rico territorio del Delta del Níger, publicó el sitio digital África Review.

Vengadores del Delta del río Níger (NDA), un grupo antigubernamental que ascendió a la palestra a fines del primer trimestre e hizo sonar los amenazantes tambores de una secesión para octubre próximo del territorio donde opera, es presuntamente uno de los destinatarios de los millonarios desvíos financieros.

Petroleros nigerianos son víctimas de ataques atribuidos por los antigubernamentales de NDA, quienes destruyeron conductoras de petróleo y atentan contra oleoductos y gasoductos de Nigeria Gas Company, Chevron, Nigeria Limited y Nigerian National Petroleum Corporation (NNPC).

El traslado de capital nigeriano de la costera Lagos a la ciudad central de Abuja en 1991 (que también produjo descontento), entre otros, están entre los agravios que movilizan a los nuevos separatistas.

Así que Buhari no apagó tampoco el conflicto del Delta del Níger, surgido a finales del pasado siglo, por tensiones entre las empresas petroleras internacionales y los pueblos residentes, atizados por la apropiación de riquezas petroleras que causó la militarización completa del territorio, ahora interés de los sediciosos de NDA.

La importancia estratégica del Delta del Níger, y la declaración de los insurgentes pueden provocar que el gobierno del presidente Muhammadu Buhari use todo su poder militar -tal y como prometió- contra los separatistas.

Esa medida extrema puede ser anunciada a fines de mayo al hacer su balance de 12 meses de gestión.

Podría ocurrir entonces una sangrienta contienda armada como sucedió en Biafra (1967-1970), de la cual el mandatario nigeriano tiene experiencias porque combatió contra los secesionistas como oficial de las tropas gubernamentales.

Estos últimos acontecimientos suceden en una zona opositora y afín a su predecesor, Goodluck Jonathan, del Partido Democrático del Pueblo y primer mandatario procedente de la región.

Sin embargo, el escenario para una ofensiva gubernamental contra los separatistas no es el mismo que hace casi medio siglo.

Otro de los aguijones contra el mandatario nigeriano es la siempre amenazante cadena de huelgas indefinidas de los gremios Congreso del Trabajo de Nigeria (NLC) y Congreso de Sindicatos (TUC), los más importantes del país.

Ambas organizaciones sindicales protestan masivamente contra el aumento unilateral de hasta un 80 por ciento del precio de los derivados del petróleo decretado a inicios del actual mes por la Agencia Reguladora de Precios de Productos Petrolíferos (PPPRA).

Esas nuevas tarifas se catalogan como el más cruel de los anuncios del ministro de Petróleo, Ibe Kachikwu, según dirigentes de NLC y TUC.

La situación creada por el movimiento sindical puede liderar una explosión social que involucre a otros sectores nigerianos.

El desempleo, otro de los débitos del mandatario nigeriano, se mantiene generalizado. Existen más de 20 millones de desempleados y 10 millones de niños se mantienen fuera del sistema nacional de enseñanza.

Tales índices resultan los más elevados del mundo y los menores contribuyen a aumentar la cifra de militantes en grupos antigubernamentales, terroristas o del crimen organizado, estiman organizaciones internacionales.

El mandatario nigeriano aseguró al iniciar su mandato que entre las prioridades de su gobierno estaba acabar con la “vergüenza nacional” que significaba la crisis energética del país de 180 millones de personas y solo generaba cuatro mil megavatios, pese a la inversión de 20 mil millones de dólares en el estratégico sector desde 1999.

Prometió igualmente acabar con la corrupción y el desempleo y garantizar el imperio de la ley, pero a 12 meses de su compromiso público, esas irregularidades en el ámbito económico mantienen a su país al borde de la bancarrota.

Ahora el gobierno tiene empeñadas sus fortalezas en la batida final contra la organización fundamentalista Boko Haram, afín desde 2015 al grupo terrorista Estado Islámico.

La única sonrisa que puede reflejar Buhari en su rostro es el fortalecimiento del compromiso de la comunidad internacional para combatir a su jurado de Boko Haram, que desde 2009 causó en la región unos 20 mil muertos y más de 2,6 millones de desplazados hacia países vecinos de Nigeria.

Tal espaldarazo se infiere de una reciente Cumbre efectuada en Abuja donde participaron los jefes de estados de Francia, Benín, Camerún, Chad y Níger, junto al jefe de la diplomacia británica, Philip Hammond, y delegaciones de la Unión Europea y de las comunidades económicas de la región.

Todos apoyaron al mandatario nigeriano en el enfrentamiento a Boko Hraram y condenaron los asesinatos y otras formas violentas de ese grupo contra civiles, especialmente mujeres y niños, secuestros, saqueos, violaciones, esclavitud sexual y otras formas de violencia, reclutamiento de menores y destrucción de propiedades.

Asimismo, exigieron la liberación incondicional e inmediata de los secuestrados por el grupo armado, incluyendo a las 219 escolares raptadas en la ciudad de Chibok hace más de 24 años.

La incapacidad de mantener la seguridad y protección efectiva en las centrales de producción de combustibles fósiles le factura a mediados de mayo al mandatario nigeriano en víspera de su primer año de gobierno: Angola superó a Nigeria como primer país productor de petróleo en África.

Por tanto, Buhari no recibirá flores a un año de su investidura presidencial, apenas un guiño por sus éxitos contra Boko Haram.