Presentan guía de la FAO para combatir el gusano del maíz en África

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La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentó una guía para combatir la plaga del gusano cogollero expandida en millones de hectáreas de maíz en África.

La publicación ayudará a pequeños campesinos a enfrentar integralmente a la denominada oruga tardía (spodoptera frugiperda) y, con ello, evitar una mayor hambruna, sobre todo en África central y austral, en estado de alerta máxima contra ese depredador en la actual temporada de cultivo del grano.

La metodología, dirigida a las escuelas de campo para agricultores (ECA), incluye consejos prácticos de cómo identificar y luchar contra el dañino gusano de manera integrada, ecológica y sostenible.

Maria Helena Semedo, directora general adjunta de la FAO, destacó durante la presentación en la sede del organismo internacional en esta capital, la importancia de la capacitación del agricultor y la acción comunitaria para el éxito de esta batalla y frenar tanto como sea posible la propagación de la plaga.

El documento, explicó, recoge las experiencias de los agricultores e investigadores de las Américas, donde durante siglos se lucha contra ese mal, junto a nuevas tecnologías y lecciones aprendidas hasta ahora en África.

Mientras, Bukar Tijani, director general adjunto de la FAO y representante regional para África, argumentó que el gusano cogollero es nuevo en esa región y es crucial que los agricultores tengan un correcto conocimiento sobre su comportamiento y el manejo de la plaga, sin perjudicar a la salud humana y el medio ambiente.

De igual modo, la FAO llamó a agricultores y expertos de las naciones africanas para que refuercen sus sistemas de alerta temprana a nivel comunitario y utilicen todas las herramientas disponibles para combatir a la peligrosa oruga, incluyendo la guía presentada hoy.

El documento fue elaborado por varias instituciones asociadas a la FAO como el Instituto Internacional de Agricultura Tropical, el Centro Internacional de Fisiología y Ecología de los Insectos, la universidad de Lancaster (Reino Unido) y el Centro sobre Agricultura y Biociencias Internacional.

También contribuyeron la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria, el Colegio de la Frontera Sur y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.