Pospuesta toma de posesión de nuevo presidente en Zimbabwe

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La toma de posesión del nuevo presidente de Zimbabwe, Emmerson Mnangagwa, fue pospuesta debido a reclamos de la alianza opositora Movimiento por el Cambio Democrático (MCD) que puso en duda el resultado de las elecciones generales celebradas el 30 de julio.
La ceremonia estaba prevista para el 12 de agosto, pero un día antes representantes de ese partido acudieron ante la Corte Constitucional para pedir una revisión de la proclamación de Mnangagwa como vencedor de los comicios, que logró con el 50,8 por ciento de los votos.

Su principal contrincante fue Nelson Chamisa, presidente del MCD, quien mucho antes de que se conociera el veredicto de la Comisión Electoral de Zimbabwe había proclamado su victoria reiteradamente.

La dirigencia de la alianza de esas organizaciones opuestas a la gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (Zanu-PF), desoyó recomendaciones de fuerzas políticas e incluso de dirigentes de su propio partido y finalmente presentó sus reclamos, aunque las elecciones fueron avaladas por observadores internacionales.

Representantes de Naciones Unidas, Unión Africana, Unión Europea, Commonwealth y la Comunidad de Desarrollo de África Austral (Sadc) siguieron paso a paso el proceso de estos comicios, cuyos observadores fueron desplegados en las 10 provincias de esta nación y consideraron su justeza y transparencia.

A juicio de analistas en Harare, el movimiento del MCD solo consigue la demora de la ceremonia de juramento que legitima a Mnangagwa como nuevo presidente, cargo que ocupó interinamente en noviembre pasado en sustitución del veterano luchador independentista Robert Mugabe, quien había ocupado ese cargo desde que Zimbabwe alcanzó su independencia en 1980.

La renuncia de Mugabe se produjo a consecuencia de las protestas populares respaldadas por fuerzas militares que reclamaban su salida de la presidencia debido a las acciones de su esposa Grace y un grupo de seguidores que habían comenzado a tomar medidas encaminadas a apoderarse del poder a la muerte del mandatario, de 94 años.

Desde que asumió la jefatura de Estado y Gobierno, Mnangagwa adoptó una serie de pasos para activar la economía nacional, en crisis de liquidez, ausencia de producción industrial y agrícola desde el inicio de este siglo.

Fuentes diplomáticas consultadas por Prensa Latina consideraron que el proceso ahora en manos de la Corte Constitucional será breve y esperan que a partir de agosto 15, cuando termina un largo feriado en ocasión del Día de los Héroes, sea conocido su veredicto, que es inapelable.

Observadores en Harare hablan de la importancia de una respuesta urgente ante esta demora debido a la necesidad de la instalación de un nuevo gobierno que tenga la capacidad legítima de tomar acciones inmediatas para aliviar el complicado panorama económico del país y activar la producción.

ECONOMÍA

Conocida por sus grandes riquezas minerales y naturales, con una tierra fértil y favorables condiciones para avanzar, Zimbabwe requiere de urgentes inversiones extranjeras en sectores claves.

Con reservas probadas de oro que sobrepasan los 13 millones de toneladas, que la colocan en segundo puesto a nivel mundial en contar con ese recurso por kilómetro cuadrado, podría lograr con una explotación adecuada ingresos anuales de unos cuatro mil millones de dólares, de acuerdo con el gobernador del Banco de la Reserva de Zimbabwe, John Mangudya. En recientes declaraciones, Mangudya informó que desde la independencia en 1980 Zimbabwe apenas produjo unas 17 toneladas por año (menos de 600 toneladas en 38 años) y que esta nación es capaz de impulsar esa explotación en un corto tiempo y emular con Tanzania, que produce unas 50 toneladas anuales.

‘Tenemos el potencial de alcanzar 100 toneladas cada año y eso significaría el ingreso al país de cuatro mil millones de dólares, al precio de 40 mil dólares por tonelada’, puntualizó.

Otro frente que Mnangagwa ha atacado decididamente es el enfrentamiento a la corrupción y la recuperación de millones de dólares sacados de forma ilegal del país, de los cuales ya se recobraron 850 millones gracias a una moratoria de tres meses que ofreció el mandatario.

Al mismo tiempo el país comenzó la modernización de puestos fronterizos que faciliten la entrada y salida del comercio de Zimbabwe y la Sadc, y destinó 14,5 millones de dólares para modernizar el acceso de Beitbridge, considerado el puerto de tierra más importante de esta región del sur de África.

Estos proyectos incluyen también la construcción del puente Kazungula, que se realiza de conjunto con Zambia y Botswana, y que proveerá la conexión de Zimbabwe con esos dos países y con Malawi, Congo Democrático, Mozambique, Tanzania y Sudáfrica.

En otro ámbito, el Presidente lanzó en julio la Agencia Espacial y Geoespacial para avanzar en las ciencias del espacio con sistemas de observación y comunicación satelital, que permitan solucionar problemas en los sectores de salud pública, agricultura, exploración minera, administración de desastres y control de los recursos acuíferos del país.

La ampliación de la generación eléctrica, entretanto, se encuentra en marcha gracias a un financiamiento de China, que participa en la construcción de la termoeléctrica de Hwange a un costo de mil 500 millones de dólares, la cual producirá a su conclusión en menos de dos años 300 megavatios más para la red nacional.

En sus palabras de inauguración de ese proyecto ubicado en la provincia de Matabeleland, Mnangagwa subrayó la relevancia de la energía en el desarrollo económico porque agilizará la entrega de servicios básicos como agua potable, salud, refugio y educación. El suministro eléctrico, añadió, es un prerrequisito para desarrollo socio-económico de cualquier país.

Dijo que en el caso de Zimbabwe el incremento de generación eléctrica favorecerá asimismo el desarrollo de la minería, la industria y la agricultura.

En marzo pasado, durante una visita a Zimbabwe del ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, ambos países suscribieron acuerdos que incluyen el establecimiento futuro de una zona industrial de la nación euroasiática en este estado de África Austral, el desarrollo fabril y la modernización de la agricultura.

Durante su entrevista con el presidente Mnangagwa, Lavrov dijo que se prestó atención especial a la implementación del proyecto conjunto de exploración de los depósitos de platino en Darwendale, uno de los mayores del mundo valorado en tres mil millones de dólares y que está en manos de una empresa mixta de Zimbabwe y Rusia.

En ese encuentro, según los reportes oficiales, el canciller ruso transmitió también a Mnangagwa el deseo de su país de invertir en el sector de los diamantes y acerca de las perspectivas de la cooperación militar y técnica.