Por una Etiopía sin pies descalzos

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Por Richard Ruíz Julién
Durante décadas, la imagen de Etiopía en el resto del mundo estuvo relacionada con la pobreza, un pueblo totalmente dependiente de la ayuda de los países occidentales.

Por supuesto, esta nación luchó con problemas socioeconómicos reales, pero eso no era todo lo que había.

Belén Tilahun Alemu conocía lo que era vivir en carencias, aunque también sabía que no debía limitarse a sí misma ni a la comunidad en la que vivía.

Así que cuando terminó la universidad, justo cuando la realidad nacional estaba empezando a dar giros hacia mejores caminos, estaba decidida a permanecer aquí y ayudar a sus coterráneos a ponerse de pie, literalmente.

Con pocos recursos en un inicio y mucho empuje, puso en marcha su negocio de calzado, con el que había soñado desde pequeña cuando su padre arreglaba y limpiaba zapatos de transeúntes.

‘Normalmente, las personas que hablan de la reducción de la pobreza como objetivo no están conectadas con las poblaciones en las que están tratando de’ aliviar ‘la pobreza’, comenta en entrevista exclusiva con Prensa Latina.

En Etiopía, y en todo el continente, el desarrollo de una sólida manufactura industrializada es clave para aliviar la marginalidad, la vulnerabilidad, si el sector se desarrolla de manera sostenible, en opinión de expertos.

Así, en la actualidad la empresa de esta joven cuenta con 500 tiendas de marcas exclusivas de soleRebels a nivel mundial y tiene planeado ingresar mil millones de dólares para 2028, lo cual no sólo tendrá incidencia en su compañía sino en la economía etíope en sentido general.

Este mes, SoleRebels inauguró su 22 ubicación en el moderno distrito de St. Pauli, en Hamburgo, Alemania, el área ideal para una marca de zapatos ética que ahora también abastece a los veganos.

Las otras ubicaciones incluyen Silicon Valley, Atenas, Barcelona, Singapur y nueve en Taiwán.

Mucho antes de recibir el sello de Libre Comercio, la entidad tenía claro su meta y después de 13 años, desarrolló un modelo de negocio centrado en la sensibilidad ecológica y el empoderamiento de la comunidad al inventar una cadena de suministro en línea con el objetivo de la marca.

Cada zapato es creado por las manos de un artesano entrenado localmente; los diseños de chanclas, zapatillas y otras variantes de deportivas se basan en la tradicional bota con suela de llanta etíope.

La cadena de suministro está formada por artesanos divididos en equipos para cortar, ensamblar e hilar el tejido de cuero. La sustentabilidad y la casi inexistente huella de carbono se deben a la utilización de los neumáticos de automóviles y camiones, y los tejidos hilados a mano de cáñamo y koba.

El objetivo es utilizar las técnicas tradicionales y los textiles del país en nuevas formas innovadoras. Con esto, Alemu convirtió un producto hecho a mano en un fabricante con una huella global.

‘No hay ejecutivos ocultos o capas de terceros que me alcancen; me quieren, envíenme un correo electrónico’, subraya.

Nombrada uno de los 30 africanos jóvenes más innovadores de Quartz Africa en 2015, en la fábrica, el grupo encargado de hilado ideó una técnica para crear un forro más transpirable y absorbente.

Además, las tiendas ahora cuentan con kioscos que les permiten a los clientes diseñar sus propios zapatos, seleccionando los elementos para crear estilos personalizados, todo al mismo tiempo que los conectan en Etiopía con quienes convertirán en realidad su solicitud.

A medida que SoleRebels sigue creciendo, Alemu dice que no subcontratará la fabricación como otras se han visto obligadas a hacerlo.

‘Eso es como subcontratar el alma de tu marca y no, no estoy dispuesta a ello’.