Persisten protestas populares pacíficas en Argelia por décima semana

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Una vez más las calles de esta capital y de otras provincias de Argelia se abarrotaron con miles de personas en la décima semana consecutiva de marchas populares pacíficas, que demandan cambios políticos en el estado africano.

El centro comercial de Argel, donde se encuentra enclavado el edificio de la Grande Poste, convertido en símbolo de la resistencia de los argelinos desde el comienzo de las protestas el 22 de febrero, fue de nuevo núcleo central del descontento.

Como viene ocurriendo en los dos últimos meses, hombres, mujeres e inclusive niños se sumaron hoy la marcha con sus cánticos de ‘fuera, fuera el sistema’ y las banderas nacional y bereber, mientras a prudencial distancia las fuerzas de seguridad acompañaron a los manifestantes.

Estas protestas tuvieron su génesis en la desaprobación de un quinto mandato del entonces presidente Abdelaziz Bouteflika, quien se vio obligado a renunciar a principios de abril ante el empuje social, que aboga por la salida de la cúpula de poder.

En correspondencia con los postulados constitucionales, con la dimisión del jefe de Estado asumió la presidencia interina por 90 días Abdelkader Bensalah, quien tiene la difícil y compleja misión de buscar consenso para conformar una comisión que organice y supervise las elecciones programadas para el 4 de julio.

Si bien las exigencias populares han logrado determinados éxitos, como la renuncia del presidente del Consejo Constitucional, Tayez Belaiz, un hombre cercano al exmandatario, los manifestantes reclaman la salida de otros dos puntales del sistema.

Se trata del actual jefe de Estado Bensalah y del primer ministro Nouredin Bedaui, dos figuras también apegadas a Bouteflika.

Un elemento con cierta trascendencia esta semana ha sido la detención de algunos empresarios prominentes por sus presuntos vínculos con el desfalco público y otros delitos, todos según la prensa, próximos al exgobernante de 82 años.

El pasado lunes los hermanos Reda, Tarek, Abdelkáder y Karim Kuninef, dueños del grupo industrial-petrolero KouGC, fueron apresados por presuntos delitos de desviación de fondos públicos y tráfico de influencia, y junto a ellos el multimillonario Issad Rebrab.

Previo a estas detenciones, fue capturado el empresario Ali Haddad cuando pretendía cruzar la frontera hacia Túnez un día después de la renuncia de Bouteflika.

En un comunicado divulgado ayer, la Fiscalía General argelina manifestó que la lucha contra la corrupción constituye una de las prioridades de la política penal que dicha institución ‘asegura implementar’.

El Ministerio Público descartó haber recibido instrucciones de ningún tipo para proceder contra varios prominentes empresarios vinculados con el desfalco público.

La Fiscalía se preocupa por su independencia y cumple con su deber en la lucha contra la corrupción en sus ‘diversas formas, con calma, serenidad y profesionalidad’, subrayó el texto.