Partido de Gbagbo se recupera de cara a elecciones marfileñas

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Pascal Affi N’Guessan, el nuevo presidente del FPI. Crédito  Marc-André BoisvertAnálisis de Marc-Andre Boisvert

Parado frente al estadio Palais des Sports en Abiyán, la capital económica de Costa de Marfil, Armand Konan vende vídeos y discursos del exmandatario Laurent Gbagbo. “La gente debe recordar lo que decía… Es nuestro presidente y lo queremos de nuevo”, dijo a IPS.

Mientras Gbagbo espera su juicio en la Corte Penal Internacional (CPI), su partido, el Frente Popular Marfileño (FPI, por sus siglas en francés), recupera lentamente su poder en esta nación de África occidental.

La CPI acusa a Gbagbo de crímenes contra la humanidad por su supuesto papel en la crisis post-electoral de 2010 y 2011. Más de 3.000 personas murieron en la violencia desatada luego de que el entonces mandatario se negara a aceptar la victoria de Allassane Ouattara, quien ahora ocupa la Presidencia.

Costa de Marfil se prepara para celebrar nuevos comicios presidenciales en 2015, pero el FPI, una de las fuerzas políticas más importantes del país, aún no ha definido su postura. Todavía no ha presentado candidato y no descarta realizar un boicot, como hizo en las elecciones legislativas de 2012.

Entre la paredes del Palais des Sports, unas 2.500 personas coincidieron con Konan en la convención del FPI, celebrada entre el 21 y el 23 de este mes. Fue el primer gran mitin del partido permitido en Abiyán por las autoridades desde la crisis.

La convención demostró que, aunque el expresidente continúa recluido en el complejo penitenciario holandés de Scheveningen, su influencia sigue siendo grande.

“Esta convención es un tributo a él. Estamos decididos a luchar por su liberación”, dijo Pascal Affi N’Guessan, el nuevo presidente del FPI, en medio de aplausos.

Affi N’Guessan instó al gobierno a “invertir en la paz” y a asegurar que “haya condiciones de paz y seguridad para que cada marfileño tenga la garantía de vivir y trabajar sin temor”.

El líder político, que aún reivindica la victoria de su partido en las elecciones de 2010, predijo un regreso al gobierno. “El FPI pronto volverá al poder a través de la única forma que nos enseñaron: una transición pacífica a la democracia”.

 “Bakayokozación”

Henriette Broh es una seguidora incondicional del FPI y rechaza cualquier alternativa a “Koudou”, como muchos llaman cariñosamente a Gbagbo. Ella está segura de que, para las elecciones de 2015, su líder estará libre y ella podrá votarlo nuevamente.

“Laurent Gbagbo será liberado pronto. Eso es lo que Dios quiere. Y volverá a limpiar este caos hecho por Ouattara. ¡Son ladrones! Robaron las elecciones, y ahora roban el dinero”, dijo a IPS esta mujer de 50 años.

Como muchos de sus compatriotas, ella acusa al gobierno de Ouattara de haber “secuestrado” la economía y de favorecer a sus partidarios en todos los niveles de la administración.

Los marfileños incluso crearon una palabra para definir este fenómeno: “Bakayokozación”, el agrupamiento de figuras políticas de apellido Bakayoko (aunque no necesariamente de la misma familia) en torno al presidente Ouattara. Entre ellas se destaca el ministro del Interior, Hamed Bakayoko.

“¿Un crecimiento de casi 10 por ciento? Ningún marfileño ha visto (los beneficios de) esto. El costo de vida es el más alto de que se tenga registro. El gobierno está mintiendo”, dijo Anselme, otro militante del FPI que prefirió no dar su apellido por miedo a represalias.

¿Una mesa redonda nacional?

Desde agosto pasado, el presidente Ouattara hizo varios intentos de diálogo abierto con el FPI. Los líderes de la oposición se reunieron con el gobierno en varias ocasiones, y ha habido constantes rumores –nunca confirmados– de que se formaría una coalición nacional.

Pero se necesitarán más que conversaciones para convencer a los partidarios del FPI de que olviden lo ocurrido en los últimos años.

Varios líderes del partido, algunos de los cuales participaron de la convención esta semana, estuvieron en la cárcel tras la caída del gobierno de Gbagbo en abril de 2011 o se exiliaron en otros países. Entre los detenidos estuvo el propio Affi N’Guessan, quien recuperó su libertad el 6 de agosto de 2013.

Otros continúan encarcelados o tienen sus cuentas bancarias congeladas y denuncian haber sido desalojados de sus hogares.

El domingo 23, el FPI cerró la convención con una movilización en el lugar histórico del partido, la Plaza Ficgayo, en el barrio de Yopougon, bastión de Gbagbo.

En ese acto, Affi N’Guessan pidió una “justicia real” para el expresidente.

“Para que haya una efectiva, sincera y franca reconciliación, tenemos que alejarnos de la justicia del vencedor. Tenemos que liberar a los que todavía están en prisión, porque están allí debido a la justicia del vencedor”, afirmó.

Pero, mientras tanto, en un barrio baluarte de Ouattara, el Colectivo de Víctimas de Costa de Marfil protestaba contra la liberación de aquellos que acusa de ser responsables de la violencia post-electoral y contra la “interferencia política en el sistema judicial”.

Doudou Diene, experto de la Organización de las Naciones Unidas en derechos humanos y quien visitó Costa de Marfil la semana pasada, también llamó a procesar a los responsables de la violencia.

“Hay considerables progresos, pero todavía se necesita hacer más en términos de diálogo político”, sostuvo.

En una parada de autobuses en Abiyán, Awa Konate, estudiante de derecho de 25 años, coincidió con Diene y señaló que el FPI debía involucrarse en el proceso político para evitar nuevas crisis.

“No voté por el FPI, pero casi la mitad de los marfileños lo hicieron. Hay que respetar eso. Estamos cansados de las crisis”, sostuvo.

“El gobierno y Gbagbo ahora deben hablar. La gente no debe morir por los políticos, y tenemos que asegurarnos de que esto no vuelva a ocurrir. Todavía tenemos que hallar un equilibrio entre impunidad y permitir que el FPI se convierta en una oposición constructiva”.