Orania es el último pueblo solo para blancos en Sudáfrica

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OraniaUn pequeño pueblo intenta permanecer aislado del resto de Sudáfrica.Es la única localidad del país que sigue conservando el ‘apartheid’, un sistema de segregación racial establecido por la minoría blanca de tintes racistas, en la que no dejan entrar a ninguna persona de color por norma.

Dos periodistas de la BBC Mundo han sido de las pocas personas de raza negra en pisar este pueblo perdido en el desierto de Koroo gracias a un permiso de la comunidad para hacer un reportaje.

Los informadores relatan que allí la interacción racial no es bienvenida en una población solo de afrikáners, descendientes de los colonos holandeses, donde solo hablan afrikáans, una variedad del holandés.

“Orania fue una respuesta a no dominar a los demás y a no ser dominados por nadie», dice Carel Boschoff, el líder de la comunidad.

BBC Mundo asegura que Boschoff heredó el cargo de su padre, también Carel Boschoff, un afrikáner intelectual, el yerno de uno de los arquitectos del apartheid, Hendrik Verwoerd.

«Cuando el gobierno implementó políticas como el empoderamiento económico de los negros y la acción afirmativa -conocida también comodiscriminación positiva, una política consistente en dar un trato preferencial a un grupo social que haya sufrido discriminación-, los afrikáners que habían sido cercanos al Estado tuvieron que plantearse seriamente su futuro», explica.

Y sentencia: «No hubiera tenido sentido no hacerlo».

Conviven unos 1.000 habitantes

En este pueblo conviven alrededor de 1.000 personas y cada año se suman algunas más que prefieren los ideales y estilo de vida de esta comunidad. Boschoff destaca que cada año la población aumenta un 10%.

En la entrada de la comunidad cerrada hay una estatua de Verwoerd, uno de los primeros ministros de la era del ‘apartheid’, y ondea la bandera de Orania. Representa a un pequeño hombre, con los colores azul y naranja de fondo, y recuerda a la bandera sudafricana vigente durante la época de la segregación, inspirada ésta a su vez en la ‘Prinsenvlag’ holandesa.

La localidad cuenta con tiendas, peluquerías, una biblioteca, una oficina de correos, un hotel, un par de escuelas… e iglesias, muchas iglesias.