ONU ofrece a Rabat “asistencia” para vigilar los derechos humanos en Sáhara

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Navi Pillay, et Ban Ki-MoonLa Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Navi Pillay, ha ofrecido a Marruecos “asistencia” para “una mayor protección de los derechos humanos” en el Sáhara Occidental, según explicó hoy en Rabat la responsable del organismo internacional al término de una visita de tres días al país.

La propuesta figura en un informe preliminar que Pillay leyó en rueda de prensa en el que se reconocen los “grandes avances” en el ámbito de los derechos humanos en la última década, pero al mismo tiempo se subraya la tardanza en traducir estos avances en leyes concretas y en prácticas.

La propuesta de Pillay sobre el Sahara incluye “asistencia técnica y refuerzo de capacidades” de las organizaciones como los consejos regionales de derechos humanos (oficiales) que vehiculan denuncias de ciudadanos saharauis pero luego las instituciones locales no les dan curso.

“Las discusiones se mantienen” con el gobierno marroquí al respecto, dijo Pillay, quien además aseguró haber ofrecido al gobierno marroquí toda la experiencia de la Alta Comisaría, adquirida en varios lugares del mundo, para “una vigilancia global, independiente, sostenida e imparcial” sobres los derechos humanos en el Sahara Occidental.

“La oferta sigue sobre la mesa”, dijo Pillay, sin explicar cuál había sido la respuesta del gobierno marroquí, hostil a cualquier mecanismo externo de control de los derechos humanos en el Sahara y que ha llegado a oponerse incluso a Estados Unidos al respecto.

Por lo demás, el informe preliminar sobre la situación de los derechos humanos en Marruecos incide en varias ocasiones en la no adecuación de los avances teóricos con las prácticas cotidianas de jueces, policías y otros funcionarios del Estado.

“En todos los ámbitos las expectativas son altas sobre el impacto positivo de las reformas, pero éstas no pueden concretarse mientras no se promulguen las leyes adecuadas. En otros casos en que sí se han adoptado leyes de protección de los derechos humanos, su aplicación debe ser más enérgica”, resumió Pillay en su informe.

Así, se recoge la persistencia y frecuencia de prácticas como la tortura y los malos tratos, el uso excesivo de fuerza para reprimir manifestaciones, las trabas a las libertades de reunión y asociación, la persecución contra periodistas o el matrimonio de niñas menores.

El rey Mohamed VI, que recibió en audiencia a Pillay, le aseguró que “no puede tolerar la tortura”, pero otros responsables han reconocido más tarde que “hará falta tiempo para erradicar las malas prácticas”, explicó la Comisionada.

En relación con esto, Pillay lamentó además que las confesiones obtenidas por la policía mediante el uso de la fuerza sirvan como prueba judicial y que las denuncias de torturas queden generalmente en papel mojado: “La impunidad es el combustible más poderoso para las violaciones de los derechos humanos”, recordó.