Ongwen comparece por primera vez ante la CPI

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Dominic OngwenEl comandante rebelde ugandés del Ejército de Resistencia del Señor (LRA), Dominic Ongwen, compareció por primera vez ante la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya para responder a las acusaciones de tres crímenes contra la humanidad y cuatro crímenes de guerra.

Ongwen está imputado en la CPI por asesinato, esclavitud, actos inhumanos, crueldad en el trato a la población civil, ataques intencionados a civiles y saqueo.

La primera audiencia de hoy es para que los jueces verifiquen la identidad del acusado y la lengua en la que puede seguir el procedimiento, informó la CPI en un comunicado.

También se programará la fecha para el inicio de la audiencia de confirmación de los cargos, un primer paso para decidir si el detenido será sometido a juicio o no.

El comandante ugandés fue trasladado desde la República Centroafricana al centro de detención de la CPI en La Haya el pasado martes, diez años después de ser acusado por este tribunal de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.

La CPI explicó que el comandante ugandés fue puesto bajo su custodia el 17 de enero, después de que se entregara hace casi tres semanas, tras lo que ha permanecido detenido en una base militar en Obbo, situada en el sureste de la República Centroafricana.

Ongwen es uno de los cinco comandantes del LRA imputados por la CPI desde 2005 a petición de Uganda.

Creado a mediados de los años 80, el LRA es uno de los grupos rebeldes más antiguos, sanguinarios y violentos de África, aunque en los últimos años ha perdido gran parte de su capacidad operativa y se estima que en la actualidad solo cuenta con 200 ó 250 milicianos.

En 30 años de conflicto, el LRA mató a más de 100.000 personas y secuestró a unos 60.000 niños para convertirlos en soldados, según varias organizaciones internacionales.

En 2006 fueron expulsados de Uganda y se refugiaron en la zona fronteriza entre la República Democrática del Congo, Sudán del Sur y República Centroafricana, donde Human Rights Watch (HRW) estima que mataron a 2.600 personas y secuestraron a unas 4.000 entre 2008 y 2012.