Nueva constitución egipcia abre el camino a comicios decisivos

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référendumCon la promulgación de una nueva Carta Magna en puertas, Egipto está abocado a la celebración de comicios presidenciales y legislativos, piedra de toque para el retorno a la constitucionalidad.

El Gobierno interino puede presumir de un espaldarazo popular al nuevo texto, enmendado por un panel de 50 expertos sobre el aprobado en diciembre de 2012, una de las tantas manzanas de la discordia entre el derrocado presidente Mohamed Morsi y sus adversarios laicos e islamistas.

Acorde con datos del Ministerio del Interior, más del 98 por ciento de los electores dieron el Sí a la Constitución reformada, un resultado que, sin quererlo, facilitó la convocatoria a la abstención de los adversarios del gabinete provisorio.

Las actuales autoridades egipcias, además, emplearon toda la fuerza a su disposición para neutralizar a su Némesis, la ilegalizada Hermandad Musulmana que trató de incendiar las calles y pagaron el intento con 11 muertos, decenas de heridos y 444 arrestados solo el primer día.

El recurso a la mano dura rindió frutos y la segunda jornada del referendo las protestas se limitaron a choques intrascendentes, muestra de la creciente debilidad de la oposición islamista que el Ejército se ha propuesto liquidar como factor de peso en la escena política.

Aquí y ahora la atención se enfoca a la secuencia de las elecciones para los poderes Legislativo y Ejecutivo, legalización definitiva de la deposición de Morsi, calificada de golpe militar por algunos y de rectificación por otros.

El debate sobre si fue golpe militar o rectificación adquiere matices tan bizantinos como una discusión sobre la cantidad de ángeles que pueden alojarse en la punta de un alfiler: la defenestración es un hecho consumado y cuenta con aceptación sustantiva, como demuestran los resultados del referendo.

En las presentes circunstancias la cuestión de la asistencia a las urnas en el referendo, estimada en el entorno del 40 por ciento, es secundaria, y si bien la HM impugna la información oficial, los observadores internacionales la avalaron, justo lo que buscaban las actuales autoridades.

Lo que resta de camino hasta los comicios se anuncia como un período tormentoso pues las filas islamistas en modo alguno van a cejar en sus esfuerzos por desestabilizar la situación, a pesar de que resulta evidente que las posibilidades de lograrlo son mínimas.

Ese empecinamiento en imponerse fue uno de los factores que minó la popularidad del gabinete Morsi, junto a errores estratégicos en sus relaciones con el espectro político egipcio y en temas internacionales, además de la falta de cuadros capacitados para ejercer el poder.