Noma, el rostro de la pobreza en África

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Por Richard Ruíz Julién
Noma, una enfermedad infecciona con hasta un 90 por ciento de índice de mortalidad, es calificada por especialistas como el rostro de la pobreza, en especial en África.

Un taller al respecto sesionó en la sede de la Unión Africana (UA), dirigido por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, un subdepartamento del bloque comunitario encargado de evaluar políticas de combate contra afecciones en el continente.

Los que contraen Noma mueren de sepsis o severas deshidratación y desnutrición; quienes sobreviven sufren una desfiguración facial grave, tienen dificultad para hablar y comer y enfrentar el estigma social.

La peligrosa estomatitis gangrenosa está matando niños pobres en todo el mundo. Porque los científicos no conocen su origen, pero sí saben que las víctimas son infantes que viven en la miseria extrema y con sistemas inmunes debilitados, refirió John Nkengasong, director de la citada entidad.

Su denominación proviene del griego ‘devorar’, pues destruye la boca y la cara; comienza como una lesión (una llaga) de las encías, la cual se desarrolla luego en una gingivitis necrosante y ulcerosa que progresa rápidamente, destruyendo los tejidos blandos y los huesos de la cavidad bucal hasta perforar los tejidos duros y la piel del rostro.
En ausencia de cualquier forma de tratamiento, el Noma es fatal en casi todos aquellos que son atacados.

La Organización Mundial de Salud (OMS) explica que cuando se detecta temprano, su progresión se puede detener rápidamente, ya sea mediante normas básicas de higiene o con antibióticos. Tal detección temprana ayuda a prevenir el sufrimiento, la discapacidad y la muerte.

Es, lamentablemente, conocida como ‘el rostro de la pobreza’ porque afecta principalmente a pequeños de entre dos y seis años que padecen malnutrición y otros vejámenes derivados de las precarias condiciones de vida, detalló a Prensa Latina el ministro de Salud Pública de Etiopía, Amir Aman.

Debido a la rápida progresión y la alta tasa de mortalidad asociada con su fase aguda, numerosos casos permanecen sin ser detectados.

La OMS calcula que 140 mil niños contraen Noma cada año; además del sufrimiento que supone, los que la padecen son escondidos por sus familias.

‘Normalmente tienden a ser apartados de su vida cotidiana, siendo aislados con los animales. Se debe, muchas veces, a que la aparición de las gangrenas se considera un signo demoníaco o una maldición para la familia’, explicó Aman.

Entidades sanitarias internacionales, en coordinación con la UA, lanzaron una campaña para concientizar sobre la expansión de esta infección.

La iniciativa busca sobre todo que las familias ya no escondan a los niños enfermos.

‘ÂíExamine la boca de su hijo! identificar las lesiones de las encías que pueden desarrollarse en noma es la primera acción de prevención’, apuntó el titular etíope.