Nada detendrá la marcha de Etiopía hacia la paz, dice primer ministro

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Por Richard Ruíz Julién
El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, agradeció la condena generalizada al ataque con bomba que estremeció la calma cotidiana de esta capital el sábado pasado.

La mañana del 23 de junio comenzó con bríos renovados entre la población, sobre todo los residentes de Addis Abeba; carteles con imágenes de Ahmed colmaban los espacios y edificios públicos en las grandes avenidas de esta ciudad.

Una masiva reunión, que aglutinó a casi tres millones de personas, confirmó la aceptación popular, sin precedentes para un gobernante de este país del denominado cuerno africano, que está experimentado la actual administración, signada por profundos y necesarios cambios políticos y económicos, en opinión de expertos.

Todo era júbilo, rostros llenos de esperanza se sonreían entre sí, un espectáculo que el diario The Ethiopian Herald definió como el renacer de Etiopía; pero justo antes del cierre de la magno concentración, una explosión desterró la alegría: un mal augurio, según los que acuden a la superstición para dar cauce al desconcierto, un acto cobarde y criminal, consideran los que intentan ser más objetivos.

Pero los sentimientos ambivalentes no fueron el único resultado del trágico suceso, cuyas consecuencias dejaron hasta ahora dos muertos, más de 160 heridos y un estupor generalizado, porque, en palabras de asistentes al acto entrevistados por Prensa Latina nadie puede entender cómo la violencia ciega a algunos a tal punto de hacerles dar la espalda al diálogo y la reconciliación.

La comunidad mundial condenó el hecho, mientras la Comisión de Policía Federal detuvo ya a 30 personas supuestamente implicadas en el ataque.

Varias instituciones como las Naciones Unidas (ONU), la Unión Africana (UA), la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD) y la Unión Europea (UE) se pronunciaron enérgicamente en contra de este lamentable acontecimiento.

En una alocución televisada este lunes, el primer ministro recordó con emoción cómo el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, fue el primero en condenar lo sucedido y expresó solidaridad con el gobierno y el pueblo etíopes.

A su vez, en un comunicado de prensa, el presidente de la Comisión de la UA, Moussa Faki Mahamat, subrayó que había recibido con sorpresa y consternación la noticia.

‘Repruebo este mezquino ataque que no puede justificarse bajo ninguna circunstancia. La UA reitera apoyo incondicional a la nación que acoge con sinigual afecto la sede de nuestra organización continental’, precisó Mahamat.

Por su parte, el secretario ejecutivo de la IGAD, Mahboub Maalim, también condenó ‘en los términos más enérgicos’ el incidente de hace dos días.

‘Es realmente impactante enterarse de que civiles inocentes que expresan su apoyo político a sus líderes de manera pacífica y como lo garantiza su Constitución, han sido blanco de acciones de tal índole’, dijo Maalim.

Los gobiernos de Somalia, Egipto, Namibia y Kuwait estuvieron entre los muchos países que expresaron sus condolencias después de la explosión de la bomba.

Y ahora, ahora responderemos a la afrenta de la mejor manera posible: llevando adelante este hermoso territorio, cuna de la civilización humana, estandarte de convivencia y respeto al otro; nada detendrá la marcha hacia la integración, piedra angular del desarrollo sostenible, concluyó Ahmed.