Mujeres rurales, centro de atención en la ONU

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Las demandas de mujeres rurales de todo el mundo llegaron hasta la ONU en la 62 Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), que culmina hoy tras dos semanas de debates.

Según dijo a Prensa Latina la directora regional del Programa Mundial de Alimentos para África Meridional y los Estados del Océano Índico, Lola Castro, las mujeres rurales pueden jugar un rol fundamental en la lucha contra el hambre.

Ellas pueden contribuir en gran medida a transformar el panorama de inseguridad alimentaria, pese a los problemas que enfrentan, por ejemplo, para acceder al financiamiento, indicó la diplomática española.

Por su parte, la activista guatemalteca por los derechos de las mujeres indígenas, Otilia Lux, destacó la necesidad de contar con mayores oportunidades de crecimiento político, económico y social para avanzar en el camino de la igualdad de género.

Cuando finalice el evento, se adoptará una resolución que recoge una serie de compromisos, los cuales se trasladan a los Estados miembros de la ONU, sin embargo la implementación de esas acciones resulta bastante difícil ya sea por motivos políticos o financieros, observó.

La activista maya-quiché recordó cómo muchas mujeres rurales todavía no tienen acceso al agua corriente, otras tantas no cuentan con infraestructura para distribuir sus productos y hay quienes ni siquiera pueden tener el título de propiedad de la tierra que labran, denunció.

Casi un tercio de las mujeres empleadas en el mundo trabajan en tareas agrícolas, pero cuentan con muy poca o nula protección social y carecen de las prerrogativas que tienen los hombres dedicados a la misma labor.

Mientras que en muchas regiones las mujeres constituyen hasta el 60 por ciento de la fuerza de trabajo agrícola, solo el 13 por ciento posee la tierra que labra y los desequilibrios de poder le imposibilitan controlar sus ingresos, sus vidas y sus cuerpos, explicó la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka.

Hay 400 millones de agricultoras que trabajan muy duro para que todos tengamos comida en el plato, pero lo hace en casi total invisibilidad, expresó.

Los derechos, los medios de vida y el bienestar de mujeres y niñas de las zonas rurales han sido ignorados o poco abordados en las legislaciones, las políticas públicas y los presupuestos, denunciaron las participantes del foro.

Además, muchas carecen de infraestructura y servicios, trabajo decente y protección social, y se les deja más vulnerables a los efectos del cambio climático.

En el foro también trascendió que la violencia de género y otras prácticas discriminatorias continúan limitando sus vidas y oportunidades.

Desde el 12 de marzo sesiona la 62 Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, considerada la mayor reunión de la ONU sobre igualdad de género.