Mujeres en jaque dentro del mundo laboral

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Más del 42 por ciento de los trabajadores en el mundo laboran por cuenta propia y como auxiliares de parientes en condiciones muchas veces precarias, que inciden de manera particular sobre las mujeres, advirtió la OIT.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la proporción de ocupados en ambas categorías informales subió en los países en desarrollo y emergentes, al registrar en 2018 valores relativos de 76,4 y 46,2 por ciento, respectivamente.

Pese a rezagos comunes, alertó el organismo, ‘la probabilidad de que las trabajadoras por cuenta propia amplíen sus actividades y se conviertan en empleadoras es escasa’; a escala global, estas últimas representan solo el 1,7 por ciento de la ocupación femenina total frente al cuatro por ciento entre los hombres.

Incluso en territorios desarrollados, ellas ‘continúan tropezando con obstáculos en el mercado laboral cuando tratan de acceder a cargos empresariales y directivos’, observó la agencia de Naciones Unidas.

Desde la perspectiva de género, también prevalecen notables diferencias en cuanto a la participación en el mercado laboral: en 2018 la tasa mundial de participación femenina es del 48,5 por ciento; es decir, 26,5 puntos porcentuales más baja que la de los hombres, indicó el estudio.

A juicio de la OIT, este fenómeno predomina en África del norte, Asia meridional y los estados árabes, y ‘no se prevén cambios en el futuro cercano, sobre todo a juzgar por el nivel sumamente bajo de las tasas de participación femenina en esas regiones’.

Lo más preocupante de la tendencia es que, ‘debido a pautas culturales y de género restrictivas, las mujeres de estos países ven más limitadas sus opciones para buscar un empleo remunerado’, evaluó la institución.

En cambio, contrastó, en muchas naciones desarrolladas los índices de participación de las mujeres gradualmente van acercándose a las de los hombres, al bajar la brecha a 15,6 puntos porcentuales en 2018.

De todos modos, ‘hay datos que indican persistentes brechas salariales entre los géneros en muchos países desarrollados, las cuales ponen de manifiesto los problemas actuales de disparidad en cuanto a la calidad del empleo, pese a la mayor presencia femenina en el mercado de trabajo’, sopesó la OIT.

Las brechas más reducidas entre las tasas de participación corresponden los países en desarrollo (11,8 puntos porcentuales en 2018), y es de esperar que permanezcan estables durante el período 2018-2021, como reflejo de la necesidad económica de buscar empleo a causa de la pobreza y la falta de acceso a la protección social.

Al decir de la fuente, las mujeres también tienen menos probabilidades de encontrar plazas: en 2018, la tasa mundial de desocupación femenina, del seis por ciento, rebasa a la masculina en alrededor de 0,8 puntos porcentuales.

Los países en desarrollo, distinguió el reporte, presentan la relación más equilibrada entre tasas de desocupación hombre-mujer en todos los grupos de ingreso, pero esa disparidad relativamente baja ‘dista mucho de indicar un mercado laboral saludable, ni para las mujeres ni para los hombres’.

Las complejidades del empleo informal y el limitado acceso a los sistemas de protección social, presionan a unas y otros a aceptar cualquier oportunidad laboral, independientemente de las condiciones, argumentó el informe.

Tener un empleo remunerado ‘no basta para estar a salvo de la pobreza’. Por ejemplo, en las naciones en desarrollo y emergentes al menos uno de cada cuatro hombres y mujeres que trabajan vive en hogares con ingresos per cápita inferiores a los 3,10 dólares al día.

Para la OIT, la comunidad internacional tiene ante sí retos sociales acuciantes, entre ellos ‘subsanar las brechas entre los géneros en el mundo del trabajo’.