Mujeres emigrantes en la precariedad del trabajo doméstico

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mujeres inmigrantesPor María Julia Mayoral

Alrededor de 8,5 millones de mujeres emigrantes tienen empleo o buscan faenas como domésticas en los países a los que llegaron, ello nutre un escenario de precariedad persistente, señalan fuentes especializadas.

Según el estudio publicado esta semana por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las féminas representan el 73,4 por ciento (alrededor de 8,5 millones), del total de individuos en esa situación.

Estimaciones confiables exponen que en el orbe hay alrededor de 67,1 millones de empleados domésticos y de ellos 11,5 millones son emigrantes internacionales, precisó el reporte.

Desde la perspectiva de género, en Asia suroriental y el Pacífico se observa la mayor proporción del fenómeno, con el 24 por ciento del total mundial de las trabajadoras domésticas emigrantes, precisó el análisis, que también corroboró altos índices en regiones de Europa y en los Estados árabes.

Los hombres tienen muchas menos probabilidades de ejercer ese tipo de ocupación, aunque hay marcadas diferencias entre regiones, explica el informe.

De acuerdo con la pesquisa, el 50,8 por ciento de los trabajadores domésticos emigrantes de sexo masculino se encuentra en los Estados árabes.

La evaluación alerta que el éxodo por cuestiones económicas sigue en aumento a escala global: la cifra asciende a unos 150,3 millones de emigrantes debido fundamentalmente a la pobreza en muchas naciones.

A juicio de la OIT, esta dinámica afecta a todas las zonas del planeta, pero hay sustantivas diferencias: del total mundial de 150,3 millones de trabajadores emigrantes, se calcula que 112,3 millones (el 74,7 por ciento) están en países de ingresos altos.

Por área geográfica, cerca de la mitad (48,5 por ciento) se concentra en Norteamérica y en localidades del norte, sur y oeste de Europa, agregó la fuente.

En América del Norte, uno de cada cinco trabajadores (20,2 por ciento) son inmigrantes, y en Europa uno de cada seis (16,4), mientras las correlaciones más bajas tienen lugar en territorios del norte de África, el este y el sur de Asia.

Entre todos los trabajadores emigrantes (con empleo o que buscan una plaza), el 7,7 por ciento se inscriben en el sector doméstico y también en ese caso la inmensa mayoría radica en países con ingresos elevados, argumentó la medición.

En opinión de la OIT, las estadísticas expuestas deben contribuir a la adopción de políticas bien fundamentadas, a fin de optimizar los beneficios derivados del desarrollo para los países de origen y de destino, y también para los propios emigrantes, de conformidad con la Agenda 2030 sobre desarrollo sostenible.

Expertos como Shauna Olney, jefa del Servicio de género, igualdad y diversidad de la OIT, opinan que pese a los progresos en ámbitos como la educación y la mortalidad materna, el mundo no ha logrado equiparar los empleos, los salarios y las condiciones de trabajo de las mujeres con los de los hombres.

A escala internacional, la tasa de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo es de 50 por ciento, frente a 77 para los hombres, pero “no es suficiente que un número mayor de mujeres entren en el mercado laboral. La calidad de los empleos es primordial”, consideró la especialista.

Para el director general de la OIT, Guy Ryder, “es indispensable promover empleos decentes para las mujeres de esta generación y de la próxima generación… Es una cuestión de derechos, de lo que es justo para las mujeres y necesario para el desarrollo sostenible”.

El más reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas sobre el tema remarcó que las féminas, incluidas las niñas, constituyen la mitad de las personas pobres en los países en desarrollo, y más del 50 por ciento en las naciones industrializadas.

En declaraciones a la prensa, el secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico, Lenni Montiel, consideró que la agenda 2015-2030 sobre desarrollo sostenible representa una oportunidad de avanzar en la equidad de género y el empoderamiento.

La nueva plataforma ratifica el compromiso contraído por la comunidad internacional de lograr un mundo de igualdad para la mujer, pero constituye un gran desafío, hay “lentitud en los progresos para materializarla”, estimó.