Mueren dos soldados en nuevos enfrentamientos en Costa de Marfil

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Dos soldados han muerto este martes en los enfrentamientos que se han producido este martes en la capital marfileña, Yamusukro, en una nueva escalada de las protestas de los militares amotinados que reclaman mejores condiciones de trabajo al Gobierno de Alassane Ouattara.

Residentes en Yamusukro han contado que hombres armados y vestidos con uniformes militares han irrumpido en una armería del campo de entrenamiento de Zambakro y en dos comisarías de Policía para hacerse con sus arsenales.

Un instructor del campo de entrenamiento ha precisado que se trata de soldados que estaban siendo preparados para formar parte de la misión de Naciones Unidas en Malí que han protestado por el pago de bonos a los efectivos amotinados. «Ellos también quieren los bonos», ha dicho.

De acuerdo con el instructor militar, dos de estos soldados han muerto y varios han resultado heridos cuando se han acercado a un campamento de la Guardia Revolucionaria –fuerza de élite– con las mismas intenciones. Un periodista local ha podido ver los dos cadáveres.

El gobernador local estaría intentando negociar el fin de este nuevo motín que esta vez ha sacudido Yamusukro, la capital oficial de Costa de Marfil, aunque Abiyán, su núcleo comercial, acoge las principales instituciones políticas.

«Todo el mundo está dentro de sus casas. Yamusukro está vacío», ha dicho Yaya Ouattara, jefe de las juventudes del gobernante RDR en la capital del país africano, en declaraciones recogidas por la agencia británica Reuters.

También se han producido incidentes en otros lugares. En Bouaké, la segunda ciudad de Costa de Marfil, así como en Man y Daloa, se han escuchado disparos. Según testigos, los autores son miembros de la Gendarmería, una fuerza paramilitar, que están disparando al aire.

En Bouaké, donde comenzaron los motines a principio de mes, militares sublevados han vuelto a tomar las calles este martes y han rodeado el cuartel general de la Gendarmería. «Hemos escuchado disparos y hemos ido a ver qué pasaba», ha dicho Seydou Camara, uno de los uniformados rebeldes. «Los gendarmes dicen que no están contentos pero no quieren hablar», ha contado.

El 6 de enero decenas de militares se amotinaron en Bouaké para exigir un mejor salario al Gobierno, que finalmente ha accedido a pagar un bonus de 19.500 dólares a unos 8.400 uniformados que ha comenzado a pagar este mismo martes, de acuerdo con los alzados en armas.