Mohamed VI cumple 15 años de reinado en Marruecos sin contestación visible

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Mohamed VIEl rey Mohamed VI de Marruecos cumple hoy 15 años al frente del trono alauí, y lo celebra este año sin que exista en el país una contestación visible a su reinado o a sus grandes líneas políticas.

Las celebraciones por el aniversario comenzaron ayer en Rabat, continuaron hoy con un discurso del monarca y terminarán mañana en la misma ciudad con la ceremonia de la «beia» o pleitesía, que obligatoriamente deben rendir al rey todos los cargos electos o designados del país.

En 2011 y 2012 al calor de la «primavera árabe», algunas decenas de personas se manifestaron en las calles contra la «beia» criticando sus resabios medievales, pero al año siguiente las protestas se desvanecieron y hoy ya no es ni siquiera tema de debate.

En 2013 y por estas mismas fechas, sucedió otro hecho que puso en cuestión al monarca, o al menos sus decisiones, cuando se conoció el indulto que había concedido al pederasta español Daniel Galván Viñas, condenado a veinte años de prisión en la cárcel de Kenitra por abusar de varias niñas.

Se vivieron entonces manifestaciones inéditas contra una decisión del rey, pero Mohamed VI reaccionó rápidamente, reconoció el error, revocó el indulto y cesó al Director de Prisiones (única víctima política de aquel escándalo), terminando de un plumazo con el «caso Galván».

Hoy, un año después, casi no hay voces disonantes en el coro de elogios al monarca, empezando por los gobiernos occidentales o las instituciones financieras como el FMI, que repiten las alabanzas a la estabilidad institucional de Marruecos y sus políticas económicas.

Como un oportuno regalo de cumpleaños pudo verse la Línea de Precaución y Liquidez de 5.000 millones de dólares que el FMI concedió el lunes a Marruecos en reconocimiento a sus políticas de reducción del déficit presupuestario, una línea que nunca se ha concedido a otro país árabe.

Precisamente es la comparación con el convulso contexto árabe la que está valiendo al rey Mohamed VI los mayores aplausos internacionales y que están sirviendo para eclipsar las críticas que sus políticas reciben.

Las principales críticas vienen de organismos como Amnistía Internacional o la propia Alta Comisaria de Derechos Humanos de la ONU, quienes han lamentado la persistencia de la tortura en el país o las trabas que todavía persisten sobre las libertades de asociación y de expresión, en particular en el Sáhara Occidental.

Para el ministro marroquí del Interior, Mohamed Hassad, un tecnócrata nombrado directamente por el rey, las críticas que la policía recibe «debilitan la diligencia de las fuerzas de seguridad y desacreditan su trabajo», según dijo ante el parlamento.

Las palabras del ministro han unido a más de sesenta organizaciones marroquíes pro derechos humanos que se han sentido deslegitimadas y que han concluido que el ministro trata así de entorpecer la lucha contra la tortura.

Hassad intervenía precisamente para explicar ante los parlamentarios el peligro que suponen para la estabilidad del reino los más de 1.100 yihadistas marroquíes que han ido a luchar a Siria e Irak (de los que 200 han muerto), un peligro que preocupa por igual a los países occidentales con los que Marruecos comparte constantemente información.

También el recrudecimiento del salafismo y el yihadismo han valido al rey reconocimientos por la «vía moderada» de Marruecos para tratar con las cuestiones religiosas, una cuestión en la que el país sale ganando también en comparación con otros países de la región.

Pero fue el propio rey Mohamed VI el que en su discurso de hoy hizo una inusual autocrítica sobre otra cuestión distinta: las «profundas disparidades sociales» que se observan en Marruecos debido a que «la riqueza no llega a todos los ciudadanos».

El que fuera llamado «rey de los pobres» en sus primeros años de reinado reconoció así las enormes brechas existentes en un país que se va a dotar en 2015 de un tren de alta velocidad entre Tánger y Casablanca (el «meollo rico» del país) pero en el que persisten fenómenos como el chabolismo, la falta de médicos en la sanidad pública o el alto abandono escolar de las niñas en el campo.

Mientras que el propio rey hace una cierta autocrítica en el 15 aniversario de su reinado, a su alrededor solo se oyen coros de elogios, como la «oda cantada» que han compuesto para él los más conocidos cantantes de Marruecos, un «collage musical» de estilos marroquíes de quince minutos de duración donde todo son alabanzas y parabienes para el soberano.