Ministro advierte sobre escalada de violencia social en Sudáfrica

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Nathi MthethwaEl ministro de la Policía, Nathi Mthethwa, alertó sobre la escalada de violencia social que afecta a varias regiones de Sudáfrica y que mantiene prácticamente en estado de emergencia a los cuerpos de seguridad. Nunca habíamos tenido una situación de violencia popular tan preocupante, cualquier estación policial de repente puede amanecer rodeada de una multitud enojada de manifestantes, comentó Mthethwa en la radio nacional.

Creo que ya es hora de que el gobierno y las diferentes autoridades pertinentes nos percatemos de que enfrentamos un enorme problema de conflictividad ciudadana, apuntó el funcionario. Opinó que «estamos sentados sobre una bomba de tiempo y todos los responsables estatales como nación tenemos que hacer algo, es un deber que dicta nuestra conciencia».

Unas 13 mil protestas populares o manifestaciones públicas tuvieron lugar en todo el país el año pasado, entre ellas mil 882 derivaron en hechos violentos y causaron víctimas fatales. Durante el último mes marchas callejeras en demanda de mejores servicios públicos o peticiones laborales se sucedieron en repartos de Johannesburgo, Ciudad del Cabo, Port Elizabeth, y las provincias de Limpopo, North West o Western Cape.

En este reciente brote de protestas de comunidades en todo el país murieron al menos ocho personas solo en el mes de enero, algunos durante represiones policiales. Hace dos semanas el Gobierno de Sudáfrica confirmó la entrada en vigor de una nueva Ley de Armas Peligrosas (LAP), normativa promulgada para hacer frente a la posesión de armamentos durante reuniones públicas y manifestaciones masivas.

Según un comunicado oficial, esta LAP deroga a su vez una legislación que data de abril de 1994 y tipifica como delito el acto de portar un arma en público con la probable intención de cometer una acción ilícita. En la categorización de los pertrechos prohibidos la lista policial incluye a cuchillos, navajas, espadas, dagas, nudillos de bronce, lanzas, punzones, puñales, hachas, mazas, palancas, cadenas y martillos.

Si un agente del orden advierte una sospecha razonable de que la persona tiene la intención de utilizar el arma, ese individuo puede ser declarado culpable de un crimen y encarcelado por un período de tres años.