Mineros sudafricanos persistirán con demandas y huelgas

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MarikanaLa Asociación de Trabajadores Mineros y de la Construcción de Sudáfrica (AMCU) confirmó que continuará una huelga masiva en el sector del platino hasta que sean cumplidas las demandas laborales. El anuncio del líder de AMCU, Joseph Mathunjwa, significa que la protesta proseguirá por un tiempo bien extendido porque las patronales subrayaron que la exigencia de duplicar los salarios es «exagerada e irreal».

Unos 70 mil obreros huelguistas en el conflictivo eje metalúrgico de Marikana, noreste del país, piden desde la semana pasada nuevos salarios básicos superiores a 12 mil rands mensuales (unos mil 200 dólares). Sudáfrica tiene un sueldo mínimo promedio de alrededor de tres mil rands al mes (unos 300 dólares), y las remuneraciones regulares para el sector de la minería son de cinco mil rands (500 dólares).

Delegados sindicales y ejecutivos de las compañías Anglo American Platinum, Impala Platinum y Lonmin llevan más de una semana sentados en la mesa de negociaciones sin que se vislumbre algún atisbo de pacto para terminar la huelga. Voceros de las empresas afectadas indicaron que cuando más pueden aceptar un alza salarial de nueve por ciento escalonada en un periodo de tres años, único proceso sostenible por las finanzas de la industria.

Es la primera vez que los tres principales productores de platino de la nación austral se han visto perjudicados por una huelga al mismo tiempo. Sudáfrica es el hogar de alrededor del 80 por ciento de las reservas globales del metal y genera más de dos tercios de la producción primaria de este producto en el ámbito internacional. Sin embargo, la industria ha sido golpeada desde hace dos años por protestas de mineros, un débil mercado de ventas, y repuntes en los precios de la electricidad y los costos laborales.

Este sector laboral abarca unos 134 mil obreros en todo el país. El platino se utiliza sobre todo en convertidores catalíticos de automóviles, para discos duros de ordenadores y empastes dentales. Semanas de intensas huelgas en 2012, durante los cuales la policía mató a 34 mineros en la región de Marikana, costaron a las tres compañías mencionadas alrededor de mil 200 millones de dólares en pérdidas económicas.