Marruecos quiere neutralizar la propuesta de Ban Ki-moon sobre derechos humanos en el Sáhara

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Ban Ki-moonMarruecos trata de desactivar la propuesta del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, al Consejo de Seguridad de la ONU para crear en el Sáhara Occidental «un mecanismo duradero, independiente e imparcial» de vigilancia de los derechos humanos.

La propuesta de Ban, que servirá de base para las discusiones que comienzan el próximo jueves en el Consejo de Seguridad (y que concluirán con la previsible renovación de un año de la misión de la ONU en el territorio, la MINURSO) ha irritado a Marruecos porque podría reabrir el mismo asunto que quedó cerrado el año pasado.

El rey Mohamed VI, que según un diario marroquí prepara una visita a fines de esta semana a la ciudad saharaui de Dajla, llamó el pasado sábado a Ban para advertirle contra «enfoques parciales y opciones peligrosas», y fue más lejos al recordarle que si la ONU se desviara del marco trazado por el Consejo -y que no ha conducido a ninguna parte- «se pondría en riesgo su implicación en el proceso».

Ayer mismo el embajador marroquí ante la ONU, Mohamed Lulichki, fue cesado de forma fulminante, lo que se interpretó como una represalia por haber sido incapaz de ver que en la ONU se fraguaba la misma batalla ahora que en 2013.

En aquella ocasión, fue una propuesta inicial de Estados Unidos de dar a la MINURSO competencias en derechos humanos la que hizo movilizar a toda ladiplomacia marroquí en las principales capitales del mundo hasta frenarla y dejar a la misión de la ONU con la única tarea de verificar un alto el fuego vigente en la zona desde 1991 y preparar un referéndum que Marruecos ahora descarta por completo.

Fuentes diplomáticas marroquíes comentaron a Efe que su país se ha sentido «vejado» porque el informe preliminar de Ban no reconoce «los esfuerzos de Marruecos» en los territorios saharauis, no menciona la responsabilidad deArgelia en el conflicto y «pone en pie de igualdad» a Marruecos y al Frente Polisario.

Con los «esfuerzos» las fuentes se refieren a las varias visitas de relatores de la ONU en materia de derechos humanos al Sáhara (siempre bajo invitación y agenda marroquí), así como a la instalación de dos oficinas del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en El Aaiún y Dajla, que fuentes independientes consideran imparciales y fiables a la hora de recoger denuncias de abusos policiales.

Sin embargo, los derechos de manifestación y de asociación siguen sin estar garantizados en la región, según denuncias recurrentes de Amnistía Internacional o Human Righs Watch, y ello pese a que el CNDH ha pedido oficiosamente la legalización de dos asociaciones pro derechos humanos de tendencia claramente separatista.

«En lugar de hacer caso a los consejos del CNDH y a aquellos que quieren reformar el sistema, Marruecos sigue la opinión de quienes lo sabotean, y sabotean también la posibilidad de una autonomía verdadera en el Sáhara. Es una deriva peligrosa», dijo a Efe el profesor español Bernabé López García, uno de los mayores especialistas en el Sáhara.

López García dijo no comprender ese tajante rechazo de Marruecos a un mecanismo de control independiente de los derechos humanos, y abogó por «dar marcha atrás en esa política» donde, en lo referente al Sáhara Occidental, siempre prima el enfoque policial, como reconocen en privado un buen número de responsables marroquíes.

Las fuentes diplomáticas lo ponen así: Marruecos se ha comprometido con la ONU a emprender una serie de reformas pero «lo hará a su ritmo, pues a nadie le gusta que le tuerzan el brazo», tanto en lo referente a la legalización de asociaciones como a la activación del plan de autonomía.

Reconocen las mismas fuentes que ese plan de autonomía, presentado por Marruecos en 2007 y que se ha convertido en la única alternativa aceptable para Rabat -mientras que el Frente Polisario se aferra a un referéndum con opción de independencia- ha acumulado «mucho retraso» y no se ha traducido en nada concreto en el terreno.

Según dijo la pasada semana la viceministra de Exteriores, Mbarka Buaida, el plan de autonomía en el Sáhara es tributario de un «plan nacional de regionalización avanzada» (también sin plazos concretos) para evitar desequilibrios entre las regiones de Marruecos.

Christopher Ross, el estadounidense enviado especial de Ban para el Sáhara al que Marruecos trató de vetar sin éxito, ha emprendido en los dos últimos años varios viajes por la región rodeados del mayor secretismo.

No obstante, algunos interlocutores comentaron a Efe que Ross ha mostrado su profundo pesimismo ante la posibilidad de cualquier tipo de acuerdo entre dos posturas absolutamente enfrentadas y sin puntos de coincidencia.