Marruecos dice que la secretaría general de la ONU no es neutral sobre Sáhara

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Salahedín MezuarEl gobierno de Marruecos cree que la Secretaría General de la ONU no tiene la necesaria neutralidad en el conflicto del Sáhara Occidental, y esa es la razón de que los dos altos funcionarios de la ONU encargados del caso estén virtualmente «bloqueados» por Rabat.

El ministro marroquí de Exteriores, Salahedín Mezuar, confirma así en una entrevista con el semanario Jeune Afrique que no tiene intención de permitir el trabajo del Enviado Especial para el Sáhara, Christopher Ross, ni de la jefa de la misión de la ONU en el territorio (Minurso), Kim Bolduc, mientras «no se clarifiquen los parámetros de nuestra relación».

«Hemos detectado demasiados patinazos en ciertas partes en el seno de la Secretaría General de la ONU, que ha tenido una nefasta tendencia a salir de su neutralidad sobre cuestiones esenciales» de este conflicto, dice Mezuar.

Estas cuestiones son «la naturaleza del conflicto, el papel clave de Argeliao las veleidades de poner en pie de igualdad a un estado soberano y un movimiento secesionista», dice Mezuar en referencia al Frente Polisario, al que Marruecos parece querer descartar definitivamente de toda solución.

En otro lugar de la entrevista, Mezuar acusa a Argelia, principal valedora diplomática del Polisario, de tener «convicciones existenciales anti-marroquíes».

El ministro asegura que su país «no rechaza el proceso de la ONU, pero hay que recordar las reglas esenciales; una vez reestablecido el equilibrio, Christopher Ross y Kim Bolduc podrán trabajar», advierte.

La canadiense Kim Bolduc fue nombrada el pasado abril para el cargo y desde entonces espera el «plácet» de Marruecos para poder instalarse en el cuartel general de la Minurso en El Aaiún. «Debo recordar que la señora Bolduc fue nombrada sin que Marruecos fuera consultado», se lamenta Mezuar.

Aunque durante la entrevista Mezuar no detalla los «parámetros» que deben regir el trabajo de la ONU en el Sáhara, los ha recordado en otros foros en los últimos meses: vigilar el alto el fuego, desactivar minas y explosivos y fomentar «medidas de confianza» en la cuestión de losrefugiados, permitiendo las visitas recíprocas de familiares entre el Sáhara ocupado y los campos de refugiados.

En ningún caso, y este es el caballo de batalla en los últimos tiempos, Marruecos permitirá que la misión de la ONU asuma competencias sobre la vigilancia de los derechos humanos en la parte que controla del Sáhara Occidental.