Mandato temporal para primer ministro, aporte a la democracia etíope

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Por Richard Ruíz Julién
Académicos en Etiopía resaltaron el aporte al proceso democrático de una nueva legislación en la que se establezcan solo dos períodos consecutivos de cinco años para ocupar el cargo de primer ministro.

La intención de modificar la Constitución en ese aspecto fue señalada por el actual jefe de Gobierno, Abiy Ahmed, quien lo evaluó como un elemento necesario para garantizar una transferencia fluida de poder y luchar contra la corrupción y el estancamiento.

La carta magna de esta nación estipula un límite de dos mandatos en la oficina del presidente, pero actualmente permite al primer ministro ser reelegido una y otra vez, y permanecer así por tiempo indefinido en el puesto.

‘Si se logran modificar esos tópicos, sería un gran movimiento que respondería a nuestro llamado al cambio político’, consideró Chane Kebede, analista e investigador de la Universidad de Addis Abeba.

Para Kebede, el partido gobernante, el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope, está poco a poco reformando e inclinándose a los pensamientos inclusivos y la política de la diversidad.

Por lo tanto, dada su importancia, agregó el experto, esta normativa debería ser transferida a los escalones siguientes, con el objetivo de establecer también posiciones limitadas para los cargos ministeriales y en las instituciones administrativas.

A su vez, llamó a no extender demasiado las negociaciones para implementar los cambios, pues la demora podría ser vista como una retórica destinada a enfriar los movimientos populares o una falta de compromiso real con la ampliación del espacio político.

Otro investigador, Zephaniah Alemu, recordó que el artículo 104 de la Constitución plantea que ‘cualquier propuesta de enmienda, si cuenta con el respaldo de la mayoría de dos tercios en la Cámara de Representantes de los Pueblos, o de la misma cantidad en la de la Federación, o de un tercio en los Consejos de los Estados miembros de la Federación, se someterá para discusión y decisión al público en general y a quienes concierna dicha alteración’.

Alemu manifestó que el país cuenta con un sistema de leyes vibrante, el cual puede resolver todas las demandas públicas.

Lo que se espera del Gobierno es cumplir con sus compromisos y que los órganos pertinentes actúen de conformidad con los principios de la Constitución, subrayó. No obstante, los estudiosos consideraron que si bien el proceder de las autoridades es el factor clave en la democratización de cualquier territorio, el proceso también exige y necesita apoyo popular.

Etiopía es un sistema político parlamentario con el puesto de primer ministro más poderoso que el de presidente, quien tiene facultades principalmente ceremoniales.

Muchos ciudadanos esperan, de acuerdo con los observadores, que Ahmed, juramentado el pasado 2 de abril, genere transformaciones en diversos ámbitos a medida que se acerquen las elecciones generales de mayo de 2020. Aunque el primer ministro no estableció una fecha específica para enmendar la Constitución ni dio detalles sobre el tema, la promesa merece aplauso, en opinión de los académicos.

Su materialización sería una movida audaz, pues de hecho -concluyeron-, el cargo de jefe de gabinete es de servicio civil.