Madagascar, una economía lastrada por la crisis del golpe de Estado de 2009

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La crisis política que sucedió al golpe de Estado de 2009, a la que deben poner fin las elecciones presidenciales del próximo viernes, ha pasado una grave factura a la economía de Madagascar, que lleva estancada los últimos cuatro años.

Desde 2009, el país ha estado dirigido por un Gobierno de transición liderado por Andry Rajoelina, quien derrocó ese año, con el apoyo del Ejército, al entonces jefe de Estado, Marc Ravalomanana, exiliado actualmente en Sudáfrica.

Muchos países en el mundo no han reconocido a ese Ejecutivo, una circunstancia que ha creado una enorme incertidumbre para la inversión y ha provocado la reducción de la ayuda a la cooperación, lo que ha actuado de freno al crecimiento económico.

Pese a contar con grandes recursos minerales y agrícolas, Madagascar, uno de los mayores productores mundiales de vainilla, ya era antes del golpe uno los países más pobres del mundo y la crisis política no ha hecho más que agravar esa situación, como comenta a Efe Faly Rabetrano, economista de la Universidad de Antananarivo.

«En 2008, el crecimiento de la economía malgache era de un 7 por ciento. No está mal si se tiene en cuenta que hace falta un crecimiento del 15 por ciento durante 30 años para reducir la pobreza», señala el economista.

«Cuatro años después del golpe de Estado -subraya Rabetrano-, el 80 por ciento de los malgaches que trabajan en el sector primario sufren y el país está al bordo de la recesión económica».

Como muestra de esa situación, el experto pone el siguiente ejemplo: «El kilo de vainilla se vende hoy día a 60.000 ariary (moneda local), mientras que se pagaba a 600.000 ariary en 2008 (1 dólar son casi 2.200 ariary)».

Según un informe del Banco Mundial (BM) publicado el pasado junio, la crisis política ha tenido unos efectos socioeconómicos «muy graves», ya que más del 92 por ciento de la población (unos 22 millones de personas) vive con menos de dos dólares al día y la pobreza ha aumentado rápidamente».

La fortaleza de la agricultura había ayudado, hasta la fecha, a evitar una crisis de suministro de alimentos, si bien la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió recientemente de que cuatro millones de personas sufren inseguridad alimentaria por las malas cosechas de arroz y maíz.

AntananarivoDurante los últimos cuatro años, Madagascar ha logrado sobrevivir económicamente gracias a la repatriación de divisas de la exportación ilegal de madera preciosa, especialmente la de color rosa, de acuerdo con Rabetrano.

También han mantenido a flote al país los ingresos de la industria minera (con productos como el cobalto y níquel), que han posibilitado una relativa estabilidad del ariary.

«Pese a todo, estamos casi sin aliento. El Estado no tiene dinero. La presión demográfica sube cada año, los ingresos están en descenso y no se descarta el riesgo de balcanización a causa de la ausencia del Estado», explica el economista.

El experto cree que Madagascar -la cuarta isla más grande del mundo, con un tamaño similar al de Francia– debería aprovechar su gran potencial económico, reflejado, por ejemplo, en sus reservas de oro, sus yacimientos de petróleo y su pujante agricultura.

En opinión del BM, el desarrollo del país necesita «urgentemente» una «solución política» a la crisis, que «está desviando la atención de los desafíos cruciales que debe afrontar el país y está hipotecando el futuro de los ciudadanos malgaches».

Sin embargo, Faly Rabetrano considera que «las elecciones no son suficientes para acabar con la crisis».

«Es también necesario -añade el experto- pensar en la unidad de los malgaches y hacer firmar a los políticos una carta de valores basada en los principios generales del derecho», además de instaurar un sistema parlamentario que sustituya al actual régimen presidencialista e impulsar la descentralización.

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