Los últimos días de Boko Haram en Nigeria

0
564
Por Lemay Padrón Oliveros
El jefe del Estado Mayor del Ejército de Nigeria, Tukur Buratai, aseguró nuevamente que los días de los terroristas de Boko Haram en el país están contados, a pesar de ataques ocasionales.

Tal afirmación reviste gran importancia para una nación afectada con frecuencia por brotes de violencia, y en particular en el caso de ese grupo islamista es de repercusión internacional.

Todos saben que tenemos algunos pocos ataques aquí y allá por los mismos elementos, pero les puedo asegurar que el final de Boko Haram se acerca, declaró Buratai al dirigirse a las tropas de la octava División en Monguno, una de las zonas más golpeadas por la violencia. Durante jornadas recientes, el Ejército nigeriano reportó la captura de más de mil insurgentes del grupo terrorista, que se rindieron en el área general de operaciones del lago Chad y Monguno, el golpe más demoledor a la organización en los últimos meses.

Lo que queda es que continuemos estabilizándonos y seguir operando, para evitar cualquier elemento que pueda levantar la cabeza en el futuro; por eso proseguiremos aquí incluso después del fin de Boko Haram, agregó Buratai.

Aparte de ser fundamentalistas religiosos, Boko Haram actuó en los últimos siete años como un movimiento de retórica incendiaria, criminalidad desenfrenada y terror absoluto.

Como formación, representa a grupos que están al margen de la sociedad y el Estado, y fuera de los límites del poder institucional.

El objetivo final estratégico de la insurgencia es el establecimiento de un neocalifato en la cuenca del lago Chad, que cubre partes de Camerún, Chad, Níger y Nigeria, a semejanza de lo que el Estado Islámico previó para Iraq y Siria.

LA SOCIEDAD VS BOKO HARAM

Durante el trienio 2011-2014, el período más activo y exitoso de Boko Haram, el pueblo perdió confianza en la capacidad de los militares para defender la integridad territorial de Nigeria.

En un momento, los tres estados del noreste (Adamawa, Borno y Yobe) se colocaron en estado de emergencia.

Sin embargo, según expuso el coronel Timothy Antigha, director Adjunto de Relaciones Públicas de la octava División del Ejército de Nigeria al sitio web thisday.com, tras la reestructuración de las fuerzas gubernamentales todo cambió.

El concepto de tropas móviles mejoró la capacidad para llevar a cabo operaciones de ataque rápido a fin de reprimir a Boko Haram, manifestó el estratega, quien recordó que en 2015 el Ejército apenas podía mantener posiciones en la región, y hoy cambió ese panorama.

Antigha destaca que actualmente las autoridades legítimas en esos tres estados determinan y toman decisiones a través de los estratos de la autoridad política, y Boko Haram no tiene influencia política alguna.

Además, el militar considera crucial el descenso del apoyo voluntario de la población civil a los insurgentes, y el efectivo control estatal del transporte y la comunicación.

El coronel considera que, en contra de la creencia generalizada, los recientes actos de terrorismo no representan una escalada, sino un signo de debilidad por parte de los rebeldes.

En esta etapa de la insurgencia de Boko Haram, tales acciones sirven principalmente para compensar (psicológicamente) a sus patrocinadores y simpatizantes dentro de la población por las fallas y la falta de progreso en otras áreas, asegura.

VIOLENCIA ENTRE COMUNIDADES

Todo parece indicar que la batalla contra Boko Haram va por buen curso, pero al gobierno nigeriano le salió otro problema grave: las matanzas protagonizadas por pastores Fulani en el norte del país.

Tal ha sido la violencia de esa etnia que el gobernador del Estado de Ekiti (suroeste), Ayodele Fayose, pidió al presidente, Muhammadu Buhari, que los declare terroristas.

Lo que está sucediendo en (el vecino) Benue y otros Estados del cinturón medio es más que una lucha entre pastores y agricultores locales, ha llegado al nivel del terrorismo y la limpieza étnica, y el Gobierno Federal debe actuar ahora, demandó Fayose.

El dirigente agregó que Buhari debe tomar medidas decisivas para detener lo que describió como un intento de borrar de la faz de la tierra a las tribus Agatu y Tiv del estado de Benue (centro-sur).

Fayose aseguró que los Fulani se han convertido en una pesadilla para los nigerianos, y según el número de muertos que han provocado, son el cuarto grupo más mortal conocido desde 2015.

Por su parte, el Premio Nobel de Literatura de 1986, Wole Soyinka, declaró que Buhari estaba actuando como el expresidente Goodluck Jonathan en su manejo de las actividades de los Fulani en toda Nigeria.

Según el primer africano en conseguir el Nobel literario, Buhari está manejando las continuas matanzas de campesinos con guantes para niños, como hizo Jonathan con Boko Haram, lo que llevó al posterior incremento de la violencia por parte de ese grupo terrorista.

En un artículo titulado ‘La impunidad cabalga nuevamente a través de pastores asesinos’, Soyinka expresó que los pastores habían declarado la guerra contra Nigeria.

Tales son los comienzos monstruosos de la cultura de la impunidad. Estamos cosechando, una vez más, las consecuencias de tal tolerancia de lo intolerable. Sí, de hecho el gobierno es culpable de ‘mirar para otro lado’. Debe ser considerado cómplice, escribió Soyinka.

Sin dudas, los quebraderos de cabeza para Buhari no acaban con Boko Haram.