Los 85 de Mama África

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Por Deisy Francis Mexido
Nací en Johannesburgo en 1932; crecí en la injusticia; ante el sufrimiento no se piensa, se actúa. Todo lo demás es demagogia, confesó cierta vez Miriam Makeba, sudafricana universal, quien hoy cumpliría 85 años.

Pero Mama África, calificativo que supo ganarse, murió demasiado temprano, a los 76, aunque eso sí, haciendo lo que mejor sabía: alzar su voz contra el mal, cantar.

Hija de un sangoma o chamán de la tribu xhosa, ella pasó su infancia en Pretoria (antes Transvaal) y comenzó a actuar en los años ’50 del pasado siglo.

En 1953 grabó su primer sencillo (Lakutshona Llange) como vocalista del grupo Manhattan Brothers, donde conoció al trompetista Hugh Masekela, con el que más tarde contrajo matrimonio.

Luego dio vida a The Skylarks, su propia banda, la cual fusionaba jazz con música tradicional sudafricana.

Imposibilitada de desarrollar su carrera musical en la nación que la vio nacer, comenzó a recorrer mundo: Italia, Reino Unido y Estados Unidos, adonde llegó gracias a Harry Belafonte.

Fue en territorio norteamericano donde conoció a su segundo esposo: el activista negro trinitense Stokely Carmichael.

Makeba regresó a Sudáfrica el 10 de junio de 1990, meses después de la excarcelación de Nelson Mandela. El 16 de octubre de 1999 la nombraron embajadora de Buena Voluntad de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), entre otros méritos.

Y cuando decidió que ya no cantaría más en público preparó una gira por casi 52 países -entre ellos Cuba, Venezuela y Brasil- para devolver cariño, dar las gracias y decir adiós, confesó en su momento a la prensa.

El 9 de noviembre de 2008 su corazón dejó de latir en Castel Volturno, en el sur de Italia. Acababa de actuar en un concierto contra el racismo y la mafia.

Cuentan que en una ocasión dijo que no se explicaba el éxito mundial de su canción Pata Pata (1966) porque tenía en repertorio temas mejores; sin embargo,hizo de la pegajosa melodía un sello.

De solo recordar a Pata Pata (escrita por Dorothy Masaka, quien se inspiró en esa frase zulú que significa ‘las caricias que se hacen los amantes’), viene a la memoria esta mujer moviendo sus caderas y su ojos, que al cantar parecían salirse de sus órbitas.

Fue una de las responsables del inicio, en la década de los años 60, de lo que ahora se conoce como world music, una etiqueta que le disgustaba porque ‘toda la música viene de nuestro mundo’, según insistía.

Desde su posición como artista comprometida cantó y habló sobre verdades, las terribles verdades de una época el sistema de segregación racial (apartheid) que ninguneo a los negros.

Su nombre se escucha en Sudáfrica. Pata Pata tiene infinitas versiones. La historia de Miriam Makeba va más allá de un escenario. Es la historia de África durante el siglo XX y de la lucha contra el apartheid.