Los 10 lugares imprescindibles de Etiopía

0
372
En una carrera contra reloj por alcanzar el millón y medio de visitantes antes del cierre del año, el Ministerio de Turismo de Etiopía publicó un listado de 10 lugares de esta geografía considerados únicos a nivel mundial.

De la insólita depresión del Danakil a las míticas Fuentes del Nilo Azul, los sitios propuestos son calificados por expertos como imprescindibles a la hora de recorrer el país de la Reina de Saba.

La iniciativa es parte de un plan nacional de coordinación con todos los pueblos, ciudades y rincones de la nación donde existen potenciales turísticos, manifestó el director de Relaciones Públicas de la mencionada entidad ministerial, Gezahegn Abate.

En Etiopía hasta las leyendas más descabelladas parecen convertirse en realidad; es la tierra del Preste Juan, el legendario y esquivo rey cristiano que creó un reino donde estaba la fuente de la eterna juventud, resaltó Abate.

Lo cierto es que aquí hay culturas y pueblos que viven todavía en la prehistoria pero también castillos de estilo europeo, monasterios excavados en roca a los cuales solo se llega escalando verticales paredes.

Verdades o mitos, como aquel templo donde supuestamente se guarda el histórico Arca de la Alianza, son aprovechados ahora por los especialistas para repuntar un sector de impacto económico en todos los territorios de vasta historia, pero que en Etiopía no era explotado adecuadamente.

La estancia en suelo etíope resulta siempre sorprendente para los viajeros, incluso para quienes ya conocen otras zonas de África; sus paisajes componen un escenario perfecto para la aventura, desde montañas donde practicar senderismo por encima de tres mil metros de altitud a la depresión del Danakil, el punto más bajo del continente africano, subrayó el jefe de Comunicaciones de la Organización para el Desarrollo del Turismo, Getnet Yigzaw.

Confiamos en que este nuevo listado, publicado por todos los medios nacionales en sus principales páginas, resalte los valores extraordinarios de nuestra tierra, mayoritariamente cristiana y considerada la joya nunca colonizada de África para conservar gran parte de su identidad cultural, argumentó Yigzaw.

Los expertos a menudo resaltan elementos únicos de la historia de Etiopía, como el nacimiento de Lucy, una de las antecesoras más célebres del hombre, o el original reino de Aksum y una singularidad religiosa única: a la implantación del cristianismo se une el rico abanico étnico de los pueblos surma, afar, mursi, karo, hamer, nuer y añuak, que conservan sus tradiciones prácticamente intactas.

Así, encabeza la propuesta hecha por el Ministerio de Turismo las iglesias de la Libela, excavadas por completo en la roca y que aún siguen utilizándose como espacio de culto.

En segundo lugar, están las montañas Simien, un paisaje tan impresionante como irreal de profundos cañones y escarpados picos de formas extravagantes que se despliega ante los ojos del viajero en el parque nacional del mismo nombre, declarado patrimonio mundial.

Le sigue Harar, donde la religión prioritaria es el islam; un mundo aparte con 368 callejones en apenas un kilómetro cuadrado que recuerdan más a la vieja medina de Fez que a una ciudad del Cuerno.

Ocupan el cuarto lugar los palacios de Gondar, conocida como la Camelot de África por su aire medieval y las leyendas que la envuelven.

Fuera de los muros hay lugares tan evocadores de su historia como los baños de Fasiladas, el complejo de Kuskuam y la iglesia de Debre Birhan Selassie, una de las más bonitas de Etiopía, con un interior de fabulosos frescos y un techo pintado con hileras de querubines.

La otra invitación está en el valle bajo del río Omo, donde se vive a un ritmo muy diferente, al margen de la sociedad moderna, secundada por las antiguas iglesias rupestres de Tigray, el parque nacional de las montañas de Bale y Danakil uno de los lugares más calurosos e inhóspitos de la Tierra.

Cierran la lista los mercados y otras delicias de Addis Abeba, la cuarta ciudad en tamaño del continente y su capital diplomática, así como las fuentes del Nilo; no muy lejos de allí, el río se precipita por las cataratas del Nilo Azul, una caída de 42 metros de altura que forma enormes nubes de agua vaporizada y arcoíris antes de continuar su rumbo hacia Jartum, capital de Sudán.