Lo que Etiopía espera del nuevo primer ministro

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Por Richard Ruíz Julién

Etiopía espera mucho del nuevo primer ministro, Abiy Ahmed, especialmente para garantizar paz y estabilidad, junto a la solución de asignaturas pendientes como las desigualdades, pobreza, democratización de la sociedad y el crecimiento económico.

Desde que el pasado 2 de abril, Ahmed tomó juramento ante el Parlamento, en sustitución de Hailemariam Desalegn, las miradas de la opinión pública nacional e internacional están sobre el político de 42 años, ahora al frente del Gobierno del segundo Estado más poblado de África.

En ese sentido, Bequele Lemi, profesor de la Universidad Estatal de Oromia, dice que el primer ministro hizo un juramento de asumir la gran responsabilidad de servir a más de 100 millones de personas por igual, justa y diligentemente.

En su opinión, ahora debe garantizar una paz y estabilidad duraderas y abordar las cuestiones legítimas del público.

Subrayó el investigador que la fluida transferencia de poder que se está llevando a cabo allanará el camino para un nuevo capítulo en la cultura de la democratización.

‘Este es un punto de inflexión en el sistema político moderno etíope, que transformará la democracia infantil hasta ahora recurrente’, insistió.

Para expertos, es necesario que Ahmed aborde con prontitud los incidentes, que califica de no democráticos e incivilizados (protestas de base étnica promovidas por la oposición) con un liderazgo comprometido que podría crear un terreno fértil para la implementación del sistema federal y para el respeto de la ley y el orden.

Molla Tarekegn, experto en relaciones industriales con la Oficina de Trabajo y Asuntos Sociales del estado de Amhara, manifestó, a su vez, que el primer ministro debería tomar medidas rápidas en torno a los desafíos que obstaculizan la economía en crecimiento.

La corrupción, las tendencias de búsqueda de rentas y la mala administración de los recursos deberían contenerse, puntualizó.

El plan diseñado para crear una industrialización orientada a la exportación debería fomentarse, así como prestar atención y protección a los inversores extranjeros, sugirió Tarekegn.

Cuando comience a remodelar su gabinete, debe hacer hincapié en la capacidad, el compromiso político y la ética de sus ministros para servir a su país y a su gente, recomendó.

A su vez, para Daniel Teklu, estudiante de posgrado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de Addis Ababa, el empoderamiento de la juventud es una gran tarea para el nuevo jefe de Gobierno.

Las protestas de las que hemos sido testigos, encabezadas en su mayoría por jóvenes, se debió al desempleo, la mala gestión y la distribución injusta de recursos, argumentó Teklu.

En cuanto a la política de ‘no guerra, no paz’ que afecta a Etiopía y Eritrea durante más de dos décadas, los analistas esperan que la nueva administración dé la solución final por medios diplomáticos.

Los académicos expresaron en general un optimismo en que Ahmed pueda aliviar las malas prácticas responsables de los recientes disturbios políticos.

Al hacerlo, apuntaron, sería recordado en la historia como un primer ministro que se dio cuenta de la necesidad de renacimiento de la nación.