Lily Yoseph: tras el sueño de empoderar a la mujer etíope

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Por Richard Ruíz Julién
Lily Yoseph nació en Etiopía y recibió una educación en la que se la animó a seguir sus sueños, pero al regresar al país tras años de trabajo fuera se percató que no muchas corrieron la misma suerte.

Del viaje a su ciudad natal de Kofele en 2008 surgió la Fundación Tangible Hope, una organización sin fines de lucro que empodera a las jóvenes que viven en la pobreza en las zonas rurales al darles acceso a escuela, atención médica y nutrición.

Tras 10 años de intensa labor apoya a más de mil niñas, con la posibilidad de expandir la red de acción hasta alcanzar a las 100 mil, que es el objetivo cimero de Tangible Hope.

‘Crecí en una familia que amaba este tipo de trabajo. Mi padre fue alcalde y luego gobernador, siempre ayudando a los pobres. Mi formación como ser humano contó con esta influencia’, cuenta a Prensa Latina.

Hubo un tiempo, cuando vivió aquellos 13 o 14 años en Europa, en el que Yoseph andaba por otras sendas. ‘Mi pasión en ese momento era la moda. Colaboré en Neiman Marcus y Nordstrom, pero siempre quise hacer algo más que trabajar solo para mí’, asegura.

‘Algo me vino después de escalar Marin Headlands, las montañas que rodearon mi primer hogar. Dije: necesito un propósito en mi vida, algo más que centrarme solo en mis aspiraciones individuales’, subraya.

Fue entonces cuando le envío un correo electrónico a sus amigos y algunos familiares en el que decía: ‘Estoy tratando de encontrar mi propósito, donar lo que pueda’.

Recibí cinco mil dólares de parte de ellos y después de 25 años de estar lejos de mi nación, volví. Me derrumbé, porque la pobreza era desgarradora. La gente se veía tan enferma, especialmente los niños y las niñas. No sabía qué hacer; no puedo ayudar a todos, lamenta.

Pero estaba en el pueblo y vi a esta jovencita. Tenía siete años y todo lo que hacía era trabajar, limpiar, lavar platos, hacer todo tipo de quehaceres domésticos, relata la activista.

Un día le tomó una foto y le habló; más tarde cuando veía su imagen se percató de la hermosura de aquel rostro, matizado por la madurez prematura.

Ubo, aquella pequeña, es el comienzo de Tangible Hope: cambió toda mi vida y mi enfoque, manifiesta a esta agencia.

No obstante, en el camino para llevar adelante su plan tuvo un momento financiero difícil, que, en su opinión, le ayudó a comprender mejor a quien se había propuesto apoyar.

Tuve que hacer trabajos ocasionales. Solía ser cuidadora de niños. Además, laboró en un restaurante por la noche y más adelante manejó una propiedad para una pareja en Sausalito.

No tenía tiempo para mí. Miro hacia atrás y digo, oh, ¿cómo lo hice? Pero haría esto una y otra vez, asegura.

‘La mayoría de las chicas aquí no tienen voz ni opciones de desarrollo, pero aun que me califiquen de feminista irremediable, sigo creyendo que las mujeres son la solución para la paz mundial, no solo en Etiopía, sino en todo el mundo’.