Libia: Estado Islámico y Al Qaeda a las puertas de Europa

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Estado Islámico libiaHace cinco años los libios se levantaron para derrocar al régimen de Muamar Gadafi, tras cuatro décadas de gobierno con puño de hierro del país, y lo hicieron con la esperanza de emular el éxito alcanzado por sus vecinos de Túnez y Egipto. Cinco años después, Libia está sumida en el caos y dividida entre dos gobiernos que siguen sin terminar de reconciliarse.

El año 2015 terminó de forma esperanzadora tras el acuerdo para la formación de un gobierno de unidad nacional alcanzado gracias a la mediación de la ONU entre los dos gobiernos rivales, el de Tobruk, reconocido internacionalmente, y el de Trípoli. El 19 de enero, el nuevo Consejo de Unidad Presidencial, formado tras el acuerdo, presentó a los miembros del gabinete del futuro gobierno de unidad, que fueron rechazados días después por el gobierno de Tobruk.

Así pues, la reconciliación entre las dos partes enfrentadas parece alejarse por el momento, mientras el caos que esta situación ha generado por la ausencia de un gobierno fuerte que controle el país ha sido aprovechado por las distintas facciones armadas, pero sobre todo por los grupos terroristas, para ganar posiciones en Libia.

“Libia es el candidato perfecto para un nuevo refugio seguro para los combatientes yihadistas”, advierte la organización especializada en seguridad The Soufan Group en su último informe sobre este país titulado ‘Libia, extremismo y las consecuencias del colapso’, recalcando que “un estado fallido en Libia podría ser desastroso para el norte de África y Europa, así como para la comunidad internacional en su conjunto”.

Según su análisis, en estos cinco años Al Qaeda ha afianzado su presencia en el país mientras que Estado Islámico se ha establecido con firmeza en Libia y trata de emular su control del territorio alcanzado en Siria e Irak.

ESTADO ISLÁMICO

Su presencia y consolidación en Libia fue una decisión de la própia cúpula de la organización terrorista, que en la primavera de 2014 envió a varios destacados yihadistas, entre ellos el iraquí Abú Nabil al Anbari, un veterano miembro de lo que fuera Al Qaeda en Irak (precedente de Estado Islámico).

Estos yihadistas, junto con otro grupo islamista local asentado en la ciudad de Derna, en el este del país, proclamaron en octubre de 2014 la ‘wilaya’ de Derna. Sin embargo, el Consejo de la Shura de los Muyahidines de Derna, dominados por la Brigada de los Mártires de Abú Salim –integrada por antiguos miembros del Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL), consiguió tras intensos combates expulsarles de la ciudad en junio de 2015.

Desde entonces, según Soufan Group, Estado Islámico continúa presente en los alrededores de la misma y también cuenta con una cierta presencia en Benghazi, la segunda ciudad del país, situada en el este. Sin embargo, el principal bastión de la organización terrorista se encuentra ahora en Sirte, la ciudad natal de Gadafi.

Desde finales de mayo, Estado Islámico controla esta ciudad, donde ha encontrado una resistencia mucho menor, en buena medida por la presencia de ‘gadafistas’ desilusionados y de desertores de Ansar al Sharia en Libia, y todo apunta a que quiere hacer de ella lo que supone Raqqa en Siria o Mosul en Irak.

Estado Islámico se está aprovechando de las “lucrativas redes de contrabando que florecen en el país”, pero principalmente mediante la recaudación de impuestos, según el informe, y en los últimos tiempos ha puesto su punto de mira en el sector petrolero, como lo demuestra los ataques a principios de año en los puertos petroleros de Ras Lanuf y Es Sider.

Según Soufan Group, “Estado Islámico está trabajando agresivamente para expandirse en Libia y se está viendo ayudada por la entrada en sus filas de combatientes extranjeros, muchos de los cuales han viajado desde los vecinos Túnez, Argelia y Egipto”.