Las fuerzas gubernamentales se retiran de Malakal tras la ofensiva rebelde

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Ejército sursudanésLas tropas sursudanesas se han retirado de la ciudad de Malakal, capital del Alto Nilo, después de que esta fuera atacada ayer por las fuerzas rebeldes del exvicepresidente Riek Machar, en una «clara violación del acuerdo de cese de hostilidades», según el Gobierno.

El portavoz de Presidencia, Ateny Wek Ateny, informó hoy de la retirada, que se produjo ayer, pero aseguró que sigue firme en su decisión de alcanzar un acuerdo de paz con los rebeldes», pese a la primera ofensiva insurgente desde que las fuerzas leales al presidente Salva Kiir y los rebeldes acordaran un alto el fuego en enero pasado.

Wek Ateny denunció los «terribles abusos» cometidos por los insurgentes en la ciudad, y acusó a la comunidad internacional de «guardar silencio» y no condenar lo que sucede, así como de tratar a los rebeldes como «niños mimados».

Las fuerzas gubernamentales «están listas» para intervenir en caso de deterioro de la situación humanitaria en Malakal, según la Presidencia, que hizo referencia a los informes que advierten sobre el deterioro de la situación de los desplazados en los campamentos de Naciones Unidas.

La ONU aseguró que los civiles no pueden salir a buscar agua fuera del campamento por temor a ser blanco de los rebeldes, y comparó el escenario visto en Bor, capital del estado de Jonglei, con la situación que vive Malakal.

Médicos Sin Fronteras (MSF) también alertó ayer de que la nueva ola de violencia desatada en Malakal amenaza la seguridad de los refugiados en el recinto de la ONU en esa zona.

«Nuestras tropas se retiraron de Malakal temiendo un desastre para los civiles. No obstante, la comunidad internacional sigue hablando de abusos del gobierno y hace la vista gorda con los crímenes que están cometiendo los rebeldes», lamentó Wek Ateny.

Además, acusó al exvicepresidente Machar de querer «llevar al país a una guerra civil» y aseguró que «el Gobierno está preparado para proteger a los civiles en todos los estados sursudaneses».

La Presidencia advirtió de que los rebeldes están obstruyendo los esfuerzos de mediación para alcanzar una solución pacífica a la crisis, y avisó de que «la paciencia del gobierno tiene sus límites y se están arriesgando a que se retire de las conversaciones» con los rebeldes.

Malakal ha cambiado varias veces de manos desde el inicio del conflicto enSudán del Sur a mediados de diciembre pasado, cuando estallaron los choques y las autoridades acusaron a Machar de un intento de golpe de Estado.

Por otro lado, Wek Ateny aseguró que no tiene información acerca de los trabajadores evacuados de los campos de petróleo en Alto Nilo, pero mostró su deseo de que las empresas internacionales que sacaron a sus empleados del país regresen cuando la situación se estabilice.

El comité gubernamental encargado de investigar los abusos que tuvieron lugar en Yuba el pasado 15 de diciembre, tras el supuesto intento de golpe de Estado, entregará su informe final dentro de tres semanas, informó el portavoz.

Este conflicto, en el que han muerto miles de personas, ha puesto al borde de la guerra civil al joven país, que se independizó de su vecino Sudán en julio de 2011.