Las disputas sobre inmigración en la UE calientan la cumbre de junio

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Los países de la Unión Europea están enzarzados sobre cómo reformar su sistema de asilo e inmigración, presionando por un acuerdo en la cumbre de líderes de junio sobre un tema altamente politizado que lleva arrastrándose desde hace casi tres años.

La disputa ha dividido al bloque entre los países de la costa sur, a los que llegan la mayoría de refugiados e inmigrantes de Oriente Próximo y África y los excomunistas que se niegan a recibir a parte de quienes llegan.

Países ricos como Alemania también presionan por un acuerdo en el que ningún país se quede al margen de su cuota de recepción.

La última propuesta permitiría a las capitales evitar un tercio de su “cuota” de demandantes de asilo que llegan a Europa. En su lugar, podrían seleccionar a una persona a distancia u ofrecer 30.000 euros a otro país de la UE para acoger a cada individuo rechazado.

Sin embargo, Polonia y Hungría se oponen firmemente a cualquier cuota obligatoria de inmigración y un diplomático implicado en las negociaciones de uno de estos países dijo que la idea era “absolutamente” inaceptable.

Cinco estados mediterráneos, entre ellos Italia, lo rechazaron también según un documento, aunque la razón fue la opuesta. Alegaron que tal opción no tendría suficiente “impacto positivo inmediato” para aliviar la carga de los principales países de acceso.

La disonancia muestra pocos avances en partes disputadas de la reforma desde que los líderes de la UE no llegaran a un acuerdo hace medio año.

Los enviados nacionales abordarán estos aspectos en Bruselas a mediados de mayo, entregarán sus reflexiones a los ministros de Interior en una reunión el mes próximo y luego se discutirá en la cumbre de líderes del 28-29 de junio.

La agria discusión comenzó en el verano de 2015 al incrementarse las llegadas a la UE, superando a los gobiernos de la UE y alimentando el apoyo a partidos contrarios a la inmigración. Desde entonces, la herida no ha hecho más que empeorar, minando la confianza entre los estados de la UE.

Un destacado diplomático de la UE dijo el lunes que las negociaciones, “muy delicadas y difíciles”, podrían aún dar sus frutos.

Otro diplomático de un país de la UE donde los refugiados y los inmigrantes a menudo quieren ir dijeron que el último borrador era una buena base para el compromiso puesto que “todo el mundo está igualmente descontento con él”, pero añadió que Varsovia y Budapest seguían estando en contra.

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, dijo el lunes que la principal labor de su gobierno era preservar la seguridad y la cultura cristiana de Hungría, retórica que usó al negar acceso a personas de Oriente Próximo y norte de África, de mayoría musulmana.

NO PREPARADOS PARA OTRA CRISIS

Quienes presionan por un acuerdo también contemplan rechazar a los dos firmes críticos si pudieran sumar a sus colegas del este Eslovaquia y la República Checa, considerados menos ideológicos sobre el asunto, dijo otro diplomático de un país rico de la UE.

El limbo político en Italia es también un problema dado que se necesitaría un gobierno fuerte en Roma para rubricar cualquier acuerdo.

“Ganas o pierdes elecciones por esto”, dijo otro diplomático, refiriéndose al exprimer ministro italiano Mateo Renzi, que se ha quedado fuera en parte porque los votantes pensaban que Roma no estaba controlando lo suficiente la inmigración, y a Orban, que se alzó con la victoria en Hungría en una firme plataforma contra la llegada de extranjeros.

Muchos países de la UE advierten de que el bloque no está preparado para otro flujo de personas. Aunque la llegada masiva ha caído, apuntan a datos de Alemania, donde siguen llegando muchos sin un registro adecuado para entrar en la UE, principalmente a través de las islas griegas.

Alemania, Francia y otros países introdujeron controles fronterizos de emergencia en una zona europea de libre movimiento que impide controlar la situación mejor. Actualmente están en vigor hasta octubre y muchos prevén que se extienda.

Subrayando lo crucial que es el tema para el bloque, la Comisión Europea destinó 35.000 millones de euros a control de fronteras externas y gestionar la inmigración en 2021-27, un incremento que triplica el anterior presupuesto.

Sin embargo, el acuerdo todavía parece difícil.

“No veo que esté emergiendo el consenso”, dijo uno de los diplomáticos.