Larayedh hace efectiva su dimisión como primer ministro

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Ali LarayedhEl primer ministro tunecino, el islamista Ali Larayedh, ha presentado este jueves su dimisión con el fin de dejar vía libre a la formación de un gobierno interino en el marco del acuerdo alcanzado entre el Ejecutivo liderado por los islamistas moderados de Enhadha y la oposición para culminar la transición a la democracia en el país.

«Acabo de entregar mi renuncia al presidente», ha declarado a la prensa. «El presidente designará al nuevo primer ministro Mehdi Jomaa en breve y éste presentará su nuevo gabinete en los próximos días», ha añadido.

Tres años después de una revuelta contra el autócrata Zine el Abidine Ben Ali, Túnez se encuentra en la etapa final del camino hacia una democracia estable, un punto disonante en una región políticamente muy inestable.

Túnez, uno de los países más laicos del mundo árabe, ha tenido problemas debido a diferencias sobre el papel del islam y el aumento de la militancia islamista de línea dura desde la revuelta en 2011 que inspiró otros levantamientos en la región.

La muerte de dos líderes opositores laicos en manos de hombres armados el año pasado despertó la ira de los enemigos laicos del partido islamista Ennahda, que tomaron las calles para reclamar que los miembros del grupo renunciaran a sus cargos.

A finales del año pasado, Ennahda llegó a un acuerdo con la principal agrupación opositora, Nidaa Tounes, para entregar el poder una vez que los partidos hayan terminado de delinear una nueva Constitución, establecer una fecha de elecciones y designar un consejo electoral para controlar la votación.

Gran parte de ese acuerdo ha sido cumplido: la Asamblea Nacional está votando sobre las últimas cláusulas de una nueva Carta Magna esta semana y el miércoles por la noche también designó a una comisión electoral de nueve miembros.

El nuevo Gobierno de Túnez tendrá que hacer frente a reformas económicas para reducir su déficit mientras logra capear el descontento popular por el elevado costo de vida y la falta de oportunidades económicas desde la revolución.

Las autoridades señalan que militantes del grupo islamista Ansar al Sharia, cuyo líder responde ante Al Qaeda, también están aumentando su amenaza en el país, cuya economía depende fuertemente del turismo extranjero.