La violencia vuelve a brotar en las manifestaciones islamistas en Egipto

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EgiptoLas protestas islamistas que hoy volvieron a salir, como cada viernes, a las calles de varias ciudades egipcias acabaron en un nuevo brote de violencia, en el que los manifestantes chocaron con las fuerzas de seguridad y con vecinos.

Una persona murió por un disparo de bala en la cabeza en El Cairo, según fuentes oficiales, aunque los Hermanos Musulmanes denunciaron la muerte de al menos otra persona más en la ciudad de Suez (noreste).

El fallecido en la capital perdió la vida en una manifestación en el barrio de Al Omraniya, en el oeste de El Cairo, dijo a Efe el director de Emergencias del Ministerio de Sanidad, Jaled al Jatib.

Según medios egipcios, se trataría de un niño de doce años que todavía no ha sido identificado, aunque esa información no fue confirmada.

Mientras, un manifestante en favor del depuesto presidente egipcio murió en la estratégica ciudad de Suez, junto al canal, según informaron en su página web los Hermanos Musulmanes, que mostraron vídeos y fotos del herido desangrándose tras recibir un disparo en la cabeza.

Miles de seguidores de los Hermanos Musulmanes se manifestaron hoy en varias provincias egipcias para condenar la represión ejercida sobre las mujeres en las protestas que piden la vuelta al poder del depuesto presidente, el islamista Mohamed Mursi, derrocado por un golpe de Estado el pasado 3 de julio.

Un portavoz de la Hermandad, Islam Taufiq, informó a Efe de que la jornada de protesta, que se celebra bajo el lema «Las mujeres de Egipto son un línea roja», pretendía destacar el sufrimiento de las féminas que participan en las manifestantes desde la destitución militar de Mursi, el pasado 3 de julio.

Taufiq explicó que varias activistas islamistas fueron detenidas o asesinadas durante las manifestaciones y citó como ejemplo la detención de 22 mujeres la semana pasada en Alejandría durante su participación en protestas.

Esas mujeres están acusadas, según fuentes de seguridad, de romper escaparates de tiendas e interrumpir el tráfico, en una medida infrecuente, ya que los detenidos suelen ser varones.

De acuerdo con la Hermandad, hay en todo Egipto más de 15.000 detenidos por su vinculación con este grupo islamista o con las protestas, entre ellos menores de edad.

En las manifestaciones de hoy, se podían ver un gran número de pancartas amarillas con el emblema de las protestas, una mano con cuatro dedos, en alusión a la plaza de Rabea («cuatro», en árabe) al Adauiya, que fue desalojada de forma brutal por la policía en agosto, lo que causó la muerte a cientos de personas.

Entre las consignas de las pancartas, algunas referían «Mursi es mi presidente», mientras que otras recordaban que las mujeres «son una línea roja».

Las protestas de hoy, en las que participó un buen número de mujeres, se llevaron a cabo en ciudades como El Cairo, Alejandría, Suez (noreste), Al Fayum (al sur de la capital), Al Qaliubiya (en el delta del Nilo) y Asiut (en el centro).

Según la agencia oficial Mena, al menos doce manifestantes fueron detenidos en Alejandría por los altercados, mientras que en Minya (centro) fueron arrestados otros cinco, supuestamente cuando preparaban un asalto a una comisaría de policía.

Mientras sus seguidores se enfrentaban a la policía o a vecinos civiles, los Hermanos Musulmanes recibieron también las duras críticas del principal partido salafista, Al Nur, que los acusó de haberse buscado la situación en la que se hallan ahora mismo.

El portavoz de Al Nur, Sherif Taha, consideró en un comunicado que la Hermandad ha difamado a su partido y al grupo del que proviene, la Dawa Salafiya (Predicación Salafista), que apoyaron el derrocamiento militar de Mursi por el Ejército.

«Será mejor que la Hermandad Musulmana comience a buscar la razón que les condujo a sus miserables fracasos y que aprenda de sus errores, en lugar de culpar a otros por sus propios fracasos y de jugar el papel de víctimas», señaló Taha.

Esta semana, seguidores de la cofradía islamista se concentraron junto a una mezquita donde impartía un sermón uno de los líderes de la Dawa Salafiya, Yaser el Borhami, y lo increparon e insultaron.

El pasado lunes, comenzó el juicio contra Mursi y otros 14 dirigentes islamistas por la muerte de manifestantes, que se desarrolló sin graves incidentes, pese a que los Hermanos habían convocado «marchas multitudinarias» para ese día.

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