La UE recibe a Adama Barrow presidente de Gambia en Bruselas

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El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk y la Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Federica Mogherini, reciben este jueves en Bruselas al nuevo presidente de Gambia, Adama Barrow, para afianzar el apoyo europeo a la transición democrática en el país.

«Trabajaremos en cómo reforzar nuestro apoyo y cooperación con este país y sus líderes», ha avanzado en declaraciones a la prensa la jefa de la diplomacia europea, que ha subrayado la importancia de la reunión con el nuevo mandatario de Gambia y poderle dar la «bienvenida, aquí en Bruselas», tras su paso por Francia este miércoles, en su primera visita oficial a Europa.

La UE ya ha trasladado su disponibilidad de dar apoyo financiero y técnico para el proceso democrático en Gambia tras las elecciones a finales del año pasado y apoyar el progreso en los Derechos Humanos, el buen gobierno y el desarrollo incluyente y durable.

El comisario de Desarrollo, Neven Mimica, anunció a principios de febrero un paquete de ayuda «inmediata» de 75 millones de euros para apoyar a Gambia tras la llegada al poder del nuevo presidente, coincidiendo con su visita al país y avanzó que ya están preparando «un paquete a medio plazo de 150 millones de euros» más, que estará centrado en «consolidar las capacidades del Estado y la creación de empleo».

La UE congeló la ayuda no humanitaria para Gambia por los abusos de Derechos Humanos en el país, especialmente por la introducción de la ley del anterior Gobierno del presidente saliente, Yahya Jamé, –quien sólo aceptó renunciar al poder bajo la amenaza de una intervención militar de los países de la la Comunidad Económica de Estados de África Occidental- para castigar la homosexualidad a finales de 2014.

El Gobierno de Gambia expulsó a mediados de 2015 a la encargada de negocios de la UE, Agnès Gillaud, la máxima representante europea en el país, tensando todavía más las relaciones.

Entonces se especuló que su expulsión fue en represalia por la cancelación de dos proyectos de ayuda europea en el país por valor de 13,45 millones, algo que la Unión justificó por el progreso «insuficiente» en el país para cumplir «elementos esenciales del Acuerdo de Cotonou», que permite suspender ayuda en caso de violaciones a los Derechos Humanos. En total, se suspendieron 33 millones de ayuda.