La transformación de la insurrección en Kasai en un «conflicto étnico»

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El conflicto en la región de Kasai, en el sur de República Democrática del Congo (RDC), comenzó siendo de carácter local, pasó a tener un carácter político y ahora se está convirtiendo en un conflicto de tipo étnico, ha alertado el representante del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y director de la Oficina Conjunta de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en el país, José María Aranaz, expresando su preocupación por esta evolución.

Según ha explicado en una entrevista a Europa Press, el conflicto en esta zona de RDC tiene sus raíces en el cambio en las licencias de explotación de diamantes hace tres años a empresas mixtas chino-congoleñas que «dejan menos beneficios a los habitantes locales» y viene impulsado tras el rechazo en abril de 2016 por parte del Gobierno a reconocer a Jean-Pierre Mpandi como jefe tradicional, entre otras cosas porque no se le considera cercano al Ejecutivo.

Mpandi, cuyo nombre como líder tradicional era Kamuina Nsapu, murió en un enfrentamiento con la Policía en agosto, tras haber prometido crear una milicia. A raíz de su muerte, sus seguidores «armados con arcos y flechas y armas de fabricación local» iniciaron una «insurrección» contra los «símbolos del Estado», principalmente las fuerzas de seguridad y los representantes locales del Gobierno, ha precisado.

Dicha insurrección arrancó en Kasai Central pero pronto se extendió a Kasai Oriental y actualmente afecta ya a cinco provincias y amenaza con extenderse al norte de Katanga, es decir, «se pasa de un conflicto muy focalizado a nivel local a un conflicto que puede llegar a aún más provincias».

«Ahora lo que estamos viendo es una transformación en una dinámica nueva y mucho más preocupante que es la dimensión étnica», ha subrayado Aranaz, que ha precisado que su oficina ha recibido información de que «se han distribuido armas a hombres de negocios y jefes locales de las etnias pende y tchokwe en las zonas donde son mayoría para que se enfrenten a población de etnia luba que perciben que son simpatizantes de Kamuina Nsapu y no necesariamente milicianos».

«La transformación de un conflicto territorial a un conflicto político y de un conflicto político a uno étnico es una preocupación mayor» así como «la proliferación de milicias étnicas de los pendes y los tchokwes que actúan como grupos ‘proxies’ del Ejército, como ya había ocurrido en el pasado», ha subrayado.

Otro factor que está siendo clave, según el responsable de la ONU, es el hecho de que la zona de los Kasais ha sido tradicionalmente un bastión de la oposición en RDC y cuyo último gran líder a nivel nacional era el difundo Etienne Tshisekedi, histórico opositor fallecido este año.

Además, la población local se siente desfavorecida y excluida del proceso político, de ahí el que entre las reivindicaciones de Kamuina Nsapu esté cada vez más el exigir el respeto de la Constitución, dado que el mandato del presidente del país, Joseph Kabila, expiró en diciembre pasado y tiene vetado el poder optar a un tercero, pese a lo cual no ha abandonado aún la Presidencia.