La sequía obliga a los agricultores del Sahel a utilizar nuevas técnicas

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La escasez de lluvias en el Sahel ha provocado que los agricultores de la zona, especialmente en países como Níger, Senegal y Chad, desarrollen nuevas técnicas de cultivo para enfrentarse a la sequía y a la consecuente malnutrición.

Seydou Walaga, un agricultor del oeste de Níger, ha puesto en marcha una nueva técnica llamada zai, que consiste en cavar hoyos de unos 20 centímetros para depositar estiércol y compost al lado de las semillas y que se suele utilizar en tierras pobres y poco fértiles.

Según ha explicado Walaga, que cultiva sorgo y mijo, las semillas deben plantarse al inicio de la temporada de lluvias para que los hoyos permitan aumentar la productividad gracias a la concentración de agua y nutrientes alrededor de las plantas.

“Mi familia aún está alimentándose de los granos que recogí el año pasado”, ha indicado Walaga, que ha enseñado los métodos utilizados a otros agricultores de la zona para contribuir al aumento de las cosechas.

“En años anteriores, la cosecha sólo alimentaba a Walaga y su familia durante un par de meses”, ha señalado la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés).

La técnica zai ha propiciado que las comunidades del Sahel estén mejor preparadas ante la falta de lluvias en la zona. La fuerte sequía registrada en 2012 provocó que cerca de 18 millones de personas necesitaran asistencia alimentaria para sobrevivir.

Tras esa sequía, muchas agencias, organizaciones y comunidades destacaron la utilidad de las ayudas de prevención. Miles de agricultores han aprendido desde entonces a utilizar métodos como el zai para impulsar la agricultura y restaurar grandes extensiones de tierra que se encuentran degradadas.

Varios científicos han creado, además, nuevas formas de distribuir información climática, lo que establece un sistema de advertencia de sequías. La Alianza Global para la Iniciativa de Resistencia (AGIR) ha instado a los gobiernos africanos a comprometerse en mayor medida con el sector de la agricultura.

A pesar de la utilización de nuevas técnicas, el nivel de inseguridad alimentaria continúa siendo alto en la región. Varios expertos han indicado que es necesario que los programas a nivel nacional se adapten a las demandas de las diferentes regiones, lo que requiere mayores fondos y un incremento del apoyo gubernamental.

ADVERTIR DEL DESASTRE

Varios científicos han hecho hincapié en la importancia de los patrones meteorológicos para los agricultores en África, donde los métodos tradicionales de predicción resultan poco fiables debido al cambio climático.

En Senegal, el programa de Agricultura, Seguridad Alimentaria y Cambio Climático (CCAFS, por sus siglas en inglés) ha puesto en marcha una emisora de radio para avisar a los agricultores de las temporadas de lluvia y sequía.

“Esto ayuda a prevenir un desastre mayor”, ha asegurado el director del programa, Robert Zougmore, que ha indicado que éste llega a 7 millones de personas en la zona rural de Senegal. En Burkina Faso, Malí y Níger existen proyectos para llevar a cabo programas similares.

En numerosas ocasiones, las poblaciones necesitan ayudas para poder alimentarse adecuadamente. En Chad y Níger, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha pagado la construcción de presas y diques y ha puesto en marcha otros proyectos para maximizar los recursos hídricos.

Cerca de 607.000 hectáreas de tierra de cultivo secas han sido restauradas durante los últimos tres años. En partes de Níger, el PMA ha dejado de distribuir alimentos debido a que la población se ha vuelto autosuficiente.