La relación de ISIS con las migraciones en el Norte de África

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isis-flagPor Manuel Cristóbal

Durante los últimos tiempos, más exactamente el último verano, la verja ha estado relativamente tranquila. Se pensó entonces que el flujo se trasladaría por Mauritania, pasaría a Túnez y Libia y, desde allí, a Italia.

Si se suman las cifras de los periódicos sobre los emigrantes que han llegado por el Estrecho a Ceuta y Melilla y a Italia, y se comparan con las cifras del año anterior, se observa que el número se ha reducido. No obstante, al tratarse de meras recopilaciones de noticiaspublicadas en los periódicos, no tienen ninguna rigurosidad científica pero algo nos indica.

Tal vez el número de emigrantes que falta se deba a noticias que no se han encontrado, o a que los periódicos tenían algo más importante que publicar.

Puede ser también que, al desviarse el flujo de los cayucos a Marruecos y, de ahí a Argelia, Túnez, Libia y, finalmente, Europa, los emigrantes aún se encuentren de camino, o dando vueltas por el desierto o, tal vez, hayan perecido allí o tratando de llegar a Sicilia. El Mediterráneo es un “mar de sangre” decían este verano.

Libia se encuentra en guerra. Comenzó formalmente en 2014 cuando el general libio Jalifa Haftar lanzó la llamada «Operación Dignidad», contra los grupos yijadistas y, entre ellos, el grupo Ansar al-Sharia, próximo a AL QAEDA.

Las milicias islamistas de Misrata se agruparon en la coalición Amanecer Libio y atacaron a las brigadas de Zintan, alineadas con el general Haftar.

Tras unas elecciones, los diputados del anterior mandato de ideología islamista, se negaron a ceder sus cargos y se autoproclamaron como el gobierno legítimo, con el apoyo de las milicias islamistas de Misrata.

Los Emiratos Árabes Unidos, con el beneplácito de Egipto, entraron en el conflicto, bombardeando posiciones islamistas en Trípoli. Como respuesta Qatar comenzó a armar y financiar a dichos grupos islamistas.

Tras este breve resumen, el país quedó dividido varias partes:

  • El Gobierno de Tobruk y el Ejército Libio más liberal
  • La capital bajo el control del Congreso General Nacional y sus aliados
  • La zona Este controlada por el Estado Islámico de Irak
  • La zona de Derna, Bengasi y Adjabiya controlada por los Consejos Muyahidín
  • El distrito de Misrata, controlado por las fuerzas locales
  • El desierto, controlado por fuerzas tuareg

Los grupos más importantes son el Gobierno de Tobruk, más liberal, y el Gobierno de Tripoli (de islamistas y yijadistas), ambos, con graves problemas para enfrentarse al Estado Islámico.

Cualquier grupo de hombres en edad militar que pase por cualquiera de estos territorios puede presentarse voluntario, o ser reclutado a la fuerza, por las tropas que controlan las correspondientes zonas. Por el reparto territorial, y por sus últimas actividades, el más peligroso es el conocido como Estado Islámico o ISIS.

Este último grupo ha conseguido pozos de petróleo, una salida al mar y tiene un comercio bastante importante, casi un poco desconcertante pues con un bloqueo naval en el Mediterráneo no parece posible, un mar cerrado, barcos, satélites, radares, etc. Pero ISIS no sólo necesita dinero, armas y suministros sino que, como cualquier otro ejército, también necesita hombres, en una zona donde no abundan precisamente pues la densidad de población de Libia es muy baja. Podría ser que los cayucos interceptados, reconvertidos en caravanas del desierto, se hubieran transformado en líneas de suministro frecuente de tropas, con independencia de que se “alisten”, de modo voluntario o forzoso.

ISIS es un ejército en toda regla, en una zona inhóspita, un desierto donde hace falta desde el agua hasta todo lo demás. Este suministro puede llegar por dos vías: el mar, por la costa de Libia (Mediterráneo); o, por tierra, a través de Mali. Aparentemente, el mar es la mejor solución, dependiendo del volumen de suministros, que sean necesarios, pero no parece practicable.

Veamos que se necesita para tener un ejército en conflicto: Cuentan que, en la Primera Guerra Mundial, el ejército inglés necesitaba 9 soldados para tener 1 combatiente en el frente. Ese porcentaje fue aumentando durante todo el siglo XX, y los estudiosos refieren que, en Vietnam, la proporción era de 100 soldados en retaguardia por 1 en el frente. Como es lógico, un ejército como ISIS no tiene estos ratios. Esos estudios cifraban que, por cada soldado en el frente, hacían falta 100 kilogramos de suministros diarios, cuando la proporción era de 9 soldados de apoyo por cada 1 en el frente. Las cifras de Vietnam, debido a su proximidad histórica, son más discutibles, y las de los últimos conflictos bélicos del globo (Irán, Irak…), casi secretas, con subcontratistas civiles que dificultan los cálculos, etc. puede que no lleguemos a saberlas nunca.

Decíamos que la otra vía posible de suministros era Mali, por carretera. Parece poco creíble que sea posible pero, debemos recordar que Vietnam, con la ruta Ho Chi Mihn, demostró que se podía suministrar todo lo necesario a un gran ejército en campaña permanente, en una guerra casi convencional, con un sistema de carreteras casi inexistente.

El último punto para tener un ejército en campaña, son los efectivos y la restitución de las bajas. Vietnam del Norte podía restituir las bajas, tenía un constante flujo de tropas. Se alimentaba con un sistema de reclutamientos a nivel nacional y una administración estatal muy eficaz. En el caso de ISIS, al tratarse de un estado establecido en el terreno, sin gran infraestructura y en una zona de baja densidad de población ¿cómo consigue personal suficiente para sustituir sus bajas? Los sistemas son tres:

1. La recluta voluntaria o forzosa sobre el territorio

2. La importación de tropas de voluntarios extranjeros

3. La “compra” de personal, los conocidos “mercenarios” que son muy caros, en los “mercados” correspondientes

Los voluntarios de otros países, según los periódicos, son únicamente unos miles, que con la proporción más baja de la Primera Guerra Mundial, de 1 combatiente por 10 en retaguardia, supondría una fuerza ridícula de choque.

Los mercenarios no son hoy, en día, una opción significativa.

Aparentemente, como vemos, el suministro de tropas parece que debería ser sobre el terreno, que es una zona de baja densidad demográfica, por la que pasan caravanas de emigrantes y refugiados que han sido desviados, desde los cayucos de Senegal, hacia Ceuta y Melilla y, desde allí, repelidos hacia Argelia y Libia, con intención de llegar a Italia, y parece que la estadística nos indica que muchos de ellos han desaparecido: puede que en el mar, puede que en el desierto, puede que “reclutados” por el camino…

Todo está conectado, desde la emigración a los terroristas que asolan Occidente para permitir aumentar la recluta de occidentales que combaten en tierras extranjeras… o en su propio país.