La producción de carbón puede ser sostenible en Zambia

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Por Friday Phiri

“Tenemos varias obligaciones económicas que nos empujan a fabricar carbón”, explicó Arclay Moonga, productor y presidente de la flamante Asociación de Carbón del distrito de Choma, en el sur de Zambia. “Entre las prioridades está al compra de insumos agrícolas y la escuela”, acotó.

Su explicación revela una creencia popular en este país de que el carbón es una especie de cajero automático.

La alta demanda hace que el carbón sea una garantía de ingresos, aseguró Moonga, de 47 años.

Según el programa de Agricultura y Silvicultura (FFF, en inglés), de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), esa creencia refleja uno de los principales desafíos forestales de Zambia, donde se considera que agricultores y productores de carbón son la principal razón de la creciente deforestación y  de los problemas de degradación forestal.

En un país, donde la selva representa 59 por ciento del área total, con por lo menos 220 especies y 3.178 millones de metros cuadrados de reservas crecientes, 2.740 millones de toneladas de biomasa y 1.340 millones de toneladas de carbón, es alarmante el grado de deforestación, actualmente unas 276.021 hectáreas al año.

Según la Evaluación Integrada del Uso de la Tierra, la provincia del Sur se ubica en tercer lugar como la menos forestada y regenerada después de Cooperblet y Lusaka. Y las consecuencias de la pérdida de cobertura vegetal perjudica el sustento de la gente.

“Algunas experiencias como ríos que fluían todo el año se vuelven estacionales, el agotamiento de las fuentes de leña en zonas cercanas y la escasez de agua, son un desafío que obliga a las mujeres a trasladarse grandes distancias para cubrir necesidades de uso doméstico”, observó Daglous Ngimbu, subsecretario permanente de la Provincia del Sur.

Al gobierno le preocupa que una provincia conocida por su aporte a la agricultura registre una mayor producción de carbón, con una tendencia preocupante a que no se salven ni las especies de árboles que sirven para la alimentación, como Uapaca Kirkiana, conocida aquí como masuku, dijo Ngimbu a IPS.

En el marco de un acuerdo suscrito en septiembre de 2012 por la FAO, el Instituto Internacional para el Ambiente y el Desarrollo (IIED), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), y AgriCord, el comité directivo está formado por miembros afiliados a la producción forestal y la silvicultura comunitaria, a las organizaciones indígenas, la comunidad de investigación internacional, las organizaciones proveedoras de servicios de desarrollo empresarial, el sector privado, los gobiernos y los donantes.

Para hacer frente a esos problemas, el FFF utiliza un enfoque único, alentando la producción sostenible de carbón mediante un mayor apoyo a la colaboración entre el Departamento Forestal y el sector agrícola a fin de mejorar la capacidad técnica de los pequeños productores y fortalecer el desarrollo empresarial.

Pero en este país, donde la producción de carbón y el comercio asociado, son generalmente ilegales, resultó difícil organizar grupos de productores y comerciantes.

“Sé de fuentes confiables que no fue fácil reunir a productores de carbón y comenzar a trabajar con el Departamento Forestal en varias iniciativas”, indicó el representante de FAO, George Okech, en la ceremonia de firma de un préstamo de 15.000 dólares con la primera Asociación de Carbón de Zambia-Asociación de Carbón de Choma.

“El programa FFF considera que organizar a los productores en grupos es el primer paso para construir capacidades para la utilización sostenible de recursos forestales y mejorar las oportunidades de negocios para la población rural pobre, que depende de esos recursos forestales para vivir”, Okech.

El fondo apunta a respaldar a la asociación para la movilización de productores de carbón y para el crecimiento institucional, la demostración de tecnologías eficientes y de bajo costo, que reducen el desperdicio de materiales forestales y el aumento de la participación de los miembros en las actividades de gestión forestal sostenible.

Como plataforma para construir capacidades y para el diálogo político, Okech dijo que la asociación recibe apoyo adicional a través del Departamento Forestal, que le dio 52.960 dólares para viveros y otros grupos de mujeres dedicadas a la fabricación de canastas.

La “FAO también ayuda al Departamento Forestal a crear una nueva normativa para regular el carbón, que está en borrador y que requerirá que los productores creen asociaciones antes de entregar licencias”, explicó Okech a IPS.

El enfoque desde las bases atrajo y mejoró la participación de actores a escala local, los consejos locales y las autoridades tradicionales. La formación de la Asociación de Carbón se debatió y se votó en la reunión del consejo, dándole voz a comerciantes de carbón.

Sus opiniones se trasladarán a las autoridades y se incluirán en las políticas y las estrategias de implementación.

“La población de Choma depende en gran medida de la agricultura, pero el consejo es consciente de que el cambio climático tiene un impacto negativo en la agricultura y de que estamos vivos gracias a que la selva desempeña un papel clave en todo el ecosistema”, observó el alcalde la esta localidad, Javen Simoloka.

“Por eso todo el consejo votó la creación de la Asociación de Carbón para fortalecer la participación comunitaria y garantizar que su visión en materia de gestión de recursos forestales se lleve adelante”, añadió.

Pero la primera vez que su alteza el jefe de Choma escuchó la idea, la recibió con escepticismo.

“Tengo una política estricta de conservación de la selva en mi jefatura, mediante la regulación de la tala. Y me preocupó que las altas autoridades permitieran la formación de una Asociación de Carbón, que para mí, fue como dar licencia para destruir árboles”, indicó.

“Pero le agradezco que la Asociación de Carbón no se trata de la tala indiscriminada de árboles”, acotó, con alivio, a medida que mostró partes de una reserva forestal exótica y autóctona, regenerada alrededor de su palacio.

La organización también representa un alivio para Moonga.

“Aun cuando pagábamos licencias, solíamos quedar fuera de las actividades del gobierno por miedo. La mayoría de nuestros miembros movilizaban sus productos en la noche por la idea de que todo el comercio de carbón es ilegal”, se lamentó.

“Pero ahora sé que nos empoderaron. Como productor con más de 20 años, nadie puede intimidarme más con los precios, soy libre de negociar con comerciantes y de vender en público, a diferencia de antes, cuando a veces me veía obligado a vender a precios regalados por temor a que me atraparan”, recordó.

Para un país donde más de 70 por ciento de la población obtiene energía de la biomasa, como el carbón y la leña, el enfoque comunitario de gestión forestal, formalizando lo que durante años fue ilegal, puede marcar la diferencia entre la degradación ambiental y la sostenibilidad.

Traducido por Verónica Firme