La principal alianza islamista cifra en 1.182 el número de muertos en el asalto militar en Rabaa al Adaweya

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Hermanos MusulmanesLa Alianza Nacional en Apoyo a la Legitimidad, coalición liderada por la organización islamista egipcia Hermanos Musulmanes, ha cifrado este miércoles en 1.182 el número de muertos en el asalto militar de agosto de 2013 contra las acampadas en la plazas cairotas de Rabaa al Adaweya.

En base a estas cifras, anunciadas durante una rueda de prensa en la localidad turca de Estambul, otras 500 personas resultaron heridas, mientras que otras 350 siguen desaparecidas, según ha informado el diario egipcio ‘Al Ahram’.

El balance difiere del presentado por el estatal Consejo Nacional por los Derechos Humanos, que indicó hace pocos días que el número de muertos fue de 632, incluidos ocho policías, y el de heridos de 1.492.

Tras el asalto a las acampadas, el primer ministro, Hazem al Beblawi, afirmó «no sentir remordimientos» por el fallecimiento de manifestantes durante el desalojo de las protestas y añadió que «el número de muertos (provocados por la intervención) es de sólo varios cientos, quizá cerca de mil».

Las acampadas se iniciaron tras el derrocamiento en julio de 2013 del entonces presidente Mohamed Mursi a través de un golpe de Estado militar, que el Ejército justificó por las masivas manifestaciones celebradas en las semanas previas contra su mandato.

Mursi, que se convirtió en 2012 en el primer presidente electo del país, se enfrenta en la actualidad a varios juicios y se ha negado a reconocer a las nuevas autoridades, asegurando que sigue siendo el presidente legítimo de Egipto.

Hermanos Musulmanes y sus aliados han acusado a las nuevas autoridades de acceder al poder a través de un golpe de Estado militar y de lanzar una campaña de represión contra los movimientos islamistas que se ha saldado con miles de muertos, heridos y detenidos.

Entre las medidas más criticadas adoptadas por el nuevo Gobierno está el restablecimiento por parte del Ministerio del Interior de las funciones de lucha contra el extremismo y control de las actividades políticas y religiosas, suspendidas tras la revuelta que puso fin en 2011 al Gobierno del expresidente Hosni Mubarak.

El Gobierno ha acusado al grupo de los últimos atentados y ataques registrados en el país, si bien Hermanos Musulmanes ha condenado todos ellos y ha hecho múltiples llamamientos al fin de la violencia. La autoría de la mayoría de los ataques ha sido reclamada por el grupo wahabí armado Ansar Bait al Maqdis, que niega cualquier lazo con la formación islamista.

En diciembre, las autoridades interinas egipcias declararon a Hermanos Musulmanes como una organización terrorista, decisión que fue respaldada por los tribunales en febrero. La semana pasada, Arabia Saudí dio el mismo paso.